La protectora de la prisión que arriesgó su libertad por salvar a una inocente
Tensión bajo el sol de Alhaurín
El mediodía en el centro penitenciario de Alhaurín de la Torre caía como una losa de plomo sobre las reclusas. En el patio de cemento, rodeado por vallas de cinco metros coronadas con afiladas concertinas, el calor distorsionaba el aire. Sara, vestida con su habitual camiseta de tirantes negra y unos pantalones de chándal grises, observaba el panorama mientras se apoyaba contra la estructura de una canasta de baloncesto desvencijada. Su pelo oscuro, recogido en una coleta alta, dejaba al descubierto un rostro marcado por la dureza de los años de encierro, pero que aún conservaba una profunda humanidad.
A pocos metros, Claudia, una joven de complexión delgada y mirada asustada que acababa de ingresar esa misma semana, caminaba con timidez. No sabía que estaba entrando directamente en el territorio de Begoña. Begoña, una reclusa de gran envergadura y cabello rubio platino oxigenado, gobernaba el patio con una mezcla de violencia e intimidación. Sin mediar palabra, Begoña desvió su trayectoria y arremetió con todo su peso contra el hombro de Claudia, enviándola directamente al suelo con un impacto seco.

—Mira por dónde vas la próxima vez —siseó Begoña con una sonrisa de superioridad, contemplando a la joven que lloraba sobre el asfalto caliente.
La indignación superó cualquier instinto de precaución en Sara. Dio un paso adelante, interponiéndose entre la agresora y la víctima antes de que la situación empeorara. Sus ojos se clavaron en los de la temida reclusa con una determinación gélida.
—No se cruzó en tu camino —dijo Sara con voz firme, atrayendo la atención de todo el patio—. Lo hiciste a propósito.
El silencio que siguió fue absoluto. Begoña dio un paso al frente, acortando la distancia, pero Sara no retrocedió ni un milímetro, dispuesta a defender a la indefensa Claudia a cualquier precio.
”Begoña dio un paso al frente, acortando la distancia, pero Sara no retrocedió ni un milímetro, dispuesta a defender a la indefensa Claudi…