Segundas oportunidades · Historia

Protegí a una anciana en prisión sin saber el secreto que ella ocultaba

Protegí a una anciana en prisión sin saber el secreto que ella ocultaba — Parte 1
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El rescate en la cocina

El ambiente en la cocina industrial del penal de Cruz del Sur siempre era asfixiante, pero esa mañana la tensión se podía cortar con un cuchillo. Siena limpiaba las mesas de acero inoxidable mecánicamente, intentando ignorar el zumbido de las luces fluorescentes y el murmullo de las reclusas. Sin embargo, un sonido húmedo y desesperado rompió su concentración. Al girarse, vio una escena que le revolvió el estómago: Brunilda, una reclusa enorme de brazos cubiertos por tatuajes oscuros, sujetaba por el cuello a la anciana Maite, hundiendo su cabeza una y otra vez en el fregadero lleno de agua jabonosa y grasienta.

La pobre anciana pataleaba inútilmente, sus manos huesudas arañando el aire mientras sus fuerzas se desvanecían. Nadie se atrevía a intervenir; las demás presas retrocedían, aterrorizadas por la brutalidad de Brunilda. Siena no lo pensó dos veces. Corrió por el suelo resbaladizo, agarró a Brunilda por los hombros con una fuerza que no sabía que poseía y la apartó del fregadero de un tirón violento.

Protegí a una anciana en prisión sin saber el secreto que ella ocultaba

Brunilda rugió de furia al verse interrumpida y se lanzó sobre Siena con los puños en alto. Pero Siena, ágil y decidida, esquivó el primer golpe y le propinó un derechazo certero que desestabilizó a la gigante. Aprovechando el desconcierto, Siena la derribó contra el suelo de concreto con una llave limpia y rápida. En segundos, Siena estaba encima de ella, inmovilizándola con las rodillas y mirándola con una intensidad gélida.

Vuelve a tocarla y estás muerta.

Aquella advertencia, susurrada con una frialdad absoluta, hizo que Brunilda tragara saliva, humillada ante la mirada de todo el comedor. Siena se levantó y ayudó a Maite, que tosía de forma descontrolada, a ponerse en pie. Aquel acto de valentía sellaría un pacto silencioso entre ambas, pero también encendería una mecha muy peligrosa que Siena jamás vio venir.

Aquel acto de valentía sellaría un pacto silencioso entre ambas, pero también encendería una mecha muy peligrosa que Siena jamás vio venir.