La humillación pública de Álex desató una venganza que nadie vio venir
La gota que colmó el vaso
La cafetería del Instituto Cervantes siempre era un hervidero de gritos, risas y el constante chocar de bandejas de metal. Para Álex, sin embargo, aquel rincón junto a las taquillas grises era su único refugio. Con su sudadera verde oscuro y la capucha puesta, se concentraba en la pantalla de su portátil, ignorando el caos a su alrededor. Estaba terminando las líneas finales de un código que le había llevado meses desarrollar.
De repente, una sombra se proyectó sobre su mesa. Antes de que pudiera reaccionar, un torrente helado y pegajoso de refresco de cola cayó directamente sobre su cabeza, empapando su pelo, su sudadera y salpicando el teclado de su ordenador. El murmullo de la cafetería cesó al instante. Decenas de ojos se clavaron en la escena.

Martín, el capitán del equipo de fútbol, vestía su habitual chaqueta deportiva con el escudo del instituto y sostenía la lata vacía con una sonrisa cruel. Sus amigos reían a sus espaldas, disfrutando del espectáculo. Martín se inclinó hacia delante, saboreando el momento de humillación pública.
—¿Qué te pasa, chico? ¿Te ha comido la lengua el gato? —preguntó Martín con tono de burla.
Álex sintió cómo la humillación se transformaba en una furia fría y cortante. Lentamente, se bajó la capucha, revelando su rostro empapado. Sus ojos, fijos en su acosador, brillaban con una determinación que nunca antes había mostrado. Se puso de pie con parsimonia, obligando a Martín a dar un medio paso atrás, sorprendido por su falta de miedo.
—¿Has terminado? —preguntó Álex, con una voz tan firme que resonó en el silencio de la sala.
Martín, intentando recuperar el control ante la mirada de sus compañeros, se encogió de hombros con desdén.
—Bien —respondió con suficiencia.
Álex no desvió la mirada ni un milímetro. Sabía que las cosas ya no volverían a ser iguales.
—Ahora me toca a mí —sentenció con calma.
”Sabía que las cosas ya no volverían a ser iguales.—Ahora me toca a mí —sentenció con calma.