Un motero peligroso me salvó en el instituto y descubrí su verdadera identidad
Un encuentro violento bajo la lluvia
El patio del instituto privado San Raimundo estaba sumido en un tono grisáceo y desolador bajo la constante llovizna otoñal. Las paredes de ladrillo visto, que habitualmente daban un aire distinguido al prestigioso centro, hoy solo acentuaban la frialdad del ambiente. Hugo, un joven de mirada tímida vestido con una sencilla sudadera gris con capucha, intentaba cruzar el patio a toda prisa, aferrando su mochila desgastada contra el pecho.
De repente, una figura imponente le cortó el paso. Era Chase, el estudiante más popular y temido del instituto, luciendo con orgullo su chaqueta deportiva granate con el escudo bordado en oro del centro escolar. Con una sonrisa cargada de desprecio, Chase empujó a Hugo con violencia, haciéndolo caer de rodillas sobre el frío y húmedo asfalto del patio. La mochila de Hugo se deslizó, quedando a pocos centímetros de él.

—¿Qué pasa, huérfano? ¿Crees que por tener una beca perteneces a este lugar? —se mofó Chase, mientras se agachaba para arrebatarle la mochila.
Hugo intentó defenderse, pero la superioridad física de su agresor lo mantenía sometido en el suelo. En ese instante de desesperación, un sonido ensordecedor interrumpió la escena: el rugido metálico y potente de una motocicleta. Una imponente cruiser plateada entró despacio en el patio, deteniéndose a escasos metros de ellos.
El conductor, un hombre de aspecto rudo llamado Martín, con una densa barba, cabello largo y oscuro que caía sobre sus hombros, y una chaqueta de cuero gastada por los kilómetros, se bajó con una calma que imponía respeto. Su mirada decidida se clavó de inmediato en el acosador.
—Atrás, perdedor —dijo Martín con una voz grave que resonó en todo el patio.
Chase, visiblemente intimidado pero intentando mantener su postura, no soltó la mochila. Martín dio un paso firme hacia adelante, reduciendo la distancia.
—Ya basta, devuélvelo. Ahora —ordenó el motero con una autoridad indiscutible.
Aterrorizado por la imponente presencia del desconocido, Chase arrojó la mochila al suelo húmedo y retrocedió rápidamente, perdiéndose en los pasillos del edificio escolar. Martín se agachó para ayudar a Hugo a levantarse, revelando un misterio que apenas comenzaba.
”Martín se agachó para ayudar a Hugo a levantarse, revelando un misterio que apenas comenzaba.