Destrocé el ataúd de mi paciente porque escuché que seguía respirando
El susurro dentro de la madera
El aire en la capilla de la Funeraria San José era denso, impregnado del olor a flores marchitas y cera quemada. En el centro de la sala, sobre un pedestal de plata, descansaba el ataúd de madera lacada en blanco donde supuestamente yacía el cuerpo sin vida de Doña Beatriz de la Vega. Los asistentes, vestidos con un luto riguroso y solemne, mantenían un silencio respetuoso, interrumpido únicamente por sollozos ahogados. Entre ellos se encontraba Mauricio, el hijastro de la fallecida, cuya expresión fría y calculadora no encajaba con el dolor del resto de la familia.
De repente, las puertas dobles se abrieron de golpe, interrumpiendo la ceremonia. Clara, la joven enfermera de cabecera de Doña Beatriz, irrumpió en la sala. Su uniforme naranja brillante contrastaba de manera estridente con la marea de ropa negra. Tenía el cabello alborotado y el rostro bañado en lágrimas de puro pánico. Sin mediar palabra, corrió hacia el féretro. Los presentes la miraron con indignación y desconcierto, pero su desconcierto se transformó en absoluto terror cuando Clara levantó un hacha de emergencia que había arrancado de la pared del pasillo.

¡Deténganse! ¡Ella no está muerta! ¡La escuché respirar! ¡Sigue viva!gritó Clara, con una voz rota por la desesperación.
Mauricio dio un paso al frente, con los puños apretados y el rostro desfigurado por la ira.
¿Qué locura es esta? ¡Seguridad, saquen a esta demente de aquí ahora mismo!ordenó con voz autoritaria. Pero Clara no escuchó. Con una fuerza nacida de la pura adrenalina, descargó el hacha sobre la tapa del ataúd. El crujido de la madera astillándose resonó en todo el salón, desatando gritos de pánico entre las mujeres de la primera fila. Clara golpeó una vez más, abriendo una brecha en la madera antes de que un disparo ensordecedor hiciera que soltara el arma y cayera al suelo de rodillas.
”Clara golpeó una vez más, abriendo una brecha en la madera antes de que un disparo ensordecedor hiciera que soltara el arma y cayera al s…