Traición · Ficción breve

La capitana de policía que me salvó de las garras de mi propio prometido

La capitana de policía que me salvó de las garras de mi propio prometido — Parte 1
Imagen del vídeo original

El ataque en el hospital

El olor a desinfectante y el zumbido constante de las máquinas de la unidad de cuidados intensivos hacían que el ambiente en la habitación del hospital fuera asfixiante. Sara, de apenas veinticuatro años, permanecía sentada en el borde de la cama médica con el cuerpo rígido y el alma rota. El collarín ortopédico que rodeaba su cuello era un doloroso recordatorio del terrible accidente de coche del que milagrosamente había sobrevivido apenas unas horas antes. Sus ojos, enrojecidos por el llanto y el cansancio, miraban al vacío con un temor profundo que ninguna palabra de consuelo lograba disipar.

A su lado, la capitana Martínez, una experimentada oficial de la policía nacional vestida con su impecable uniforme oscuro, intentaba transmitirle calma. Con una mano enguantada en blanco, Martínez acariciaba suavemente el hombro de la joven, prometiéndole que la justicia se encargaría de todo. Sin embargo, la aparente seguridad de la clínica se desvaneció en un abrir y cerrar de ojos cuando un grito ensordecedor resonó con violencia en el pasillo.

La capitana de policía que me salvó de las garras de mi propio prometido
¡Argh! ¡Nadie va a alejarte de mí, Sara!

Antes de que nadie pudiera reaccionar, la puerta de la habitación se abrió de golpe. Marcos, el prometido de Sara y el causante directo de su trágico accidente, irrumpió con los ojos inyectados en sangre, tras haberse zafado del oficial del GEO que custodiaba la entrada. Con una furia descontrolada, se abalanzó directamente sobre la camilla de Sara y la sujetó con brutalidad del cabello, tirando de ella con rabia. El dolor físico y el terror absoluto hicieron que la joven rompiera a llorar descontroladamente, reviviendo la pesadilla de la carretera.

Pero la capitana Martínez no dudó ni un solo instante. Con la destreza de años de entrenamiento táctico, se interpuso entre el agresor y la víctima. Con movimientos rápidos y letales, asestó una serie de golpes certeros que desestabilizaron a Marcos, culminando su defensa con una espectacular patada alta directamente al pecho del atacante. El impacto mandó a Marcos hacia atrás, donde el oficial de la Policía Nacional finalmente logró someterlo y arrastrarlo fuera del cuarto mientras Sara se cubría el rostro, temblando de pánico.

El impacto mandó a Marcos hacia atrás, donde el oficial de la Policía Nacional finalmente logró someterlo y arrastrarlo fuera del cuarto…