La boda que terminó en golpes al revelarse un oscuro secreto familiar
El día que el amor se vistió de luto
El aroma a azahar y el murmullo expectante de los invitados llenaban la majestuosa iglesia de San Millán, en pleno corazón de La Rioja. Para Cristóbal, aquel debía ser el día más feliz de su vida. Vestido con un elegante traje negro que acentuaba su porte serio, esperaba al final del pasillo. Minutos después, Nuria apareció, deslumbrante, flotando en un vestido blanco de encaje, escoltada por su dama de honor, Ámbar, vestida de un rosa pálido que evocaba delicadeza. Todo parecía sacado de un cuento de hadas, pero bajo el altar se gestaba una tormenta de proporciones bíblicas.
El sacerdote inició la liturgia con voz solemne, pero la mente de Cristóbal estaba en otra parte. Solo tres horas antes, un mensaje anónimo había destrozado su realidad: una grabación de audio donde Nuria y Ámbar confesaban su plan para envenenar lentamente a Doña Mercedes, la madre de Cristóbal, y apoderarse de los viñedos familiares. La rabia contenida hacía que las manos del novio temblaran bajo los guantes. Cuando llegó el momento de pronunciar los votos, el silencio se apoderó del templo.

—No puedo casarme con una mujer que está asesinando a mi madre —declaró Cristóbal, su voz resonando con una fuerza gélida que congeló la sangre de los presentes.
La acusación desató el pánico instantáneo. Al verse acorralada, la dulzura de Nuria desapareció, revelando una mueca de pura desesperación. Ámbar, en un acto de locura ciega, metió la mano en su ramo de flores, extrayendo un alfiler de plata afilado con el que se abalanzó sobre el novio. Pero Cristóbal, impulsado por la adrenalina, bloqueó el ataque con el brazo y, con un movimiento fulminante, le propinó un revés que la mandó al suelo. Nuria, gritando insultos histéricos, se lanzó sobre él para arañarle el rostro, pero Cristóbal giró con rapidez, asestándole una bofetada y una patada que la envió directamente contra los bancos de madera, rompiéndolos ante el horror de los invitados.
”Nuria, gritando insultos histéricos, se lanzó sobre él para arañarle el rostro, pero Cristóbal giró con rapidez, asestándole una bofetada…