Traición · Ficción breve

El silencio en el pasillo de aquel almacén desenterró la peor traición de mi matrimonio

El silencio en el pasillo de aquel almacén desenterró la peor traición de mi matrimonio — Parte 1
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El aire acondicionado del gran almacén de Valencia no bastaba para calmar el calor que Elena sentía en el pecho. Vestida con su chaqueta verde oliva favorita, que contrastaba con su elegante cabello corto y gris, contemplaba la pantalla de su teléfono móvil con incredulidad. La aplicación de su banco mostraba un saldo de cero euros en la cuenta que compartía con Javier, su esposo de toda la vida. A pocos metros, Javier, vistiendo una camiseta roja que parecía gritar culpabilidad, empujaba un carrito de la compra con una parsimonia exasperante.

La huida en el almacén

Elena se acercó a él, intentando mantener la compostura entre los pasillos repletos de cajas y palés industriales. Cuando le exigió una explicación, Javier ni siquiera se dignó a mirarla. Con un gesto frío y calculador, agarró con más fuerza el manillar metálico y dio media vuelta.

El silencio en el pasillo de aquel almacén desenterró la peor traición de mi matrimonio
—Se acabó, Elena. He tomado lo que me corresponde y no pienso dar marcha atrás —dijo él con una voz desprovista de cualquier rastro de afecto.

Elena se quedó inmóvil, como una estatua de sal bajo las intensas luces fluorescentes del establecimiento. Vio cómo la silueta de su marido, con su llamativa camiseta roja, se alejaba pasillo abajo hasta desaparecer tras la sección de congelados. El eco metálico de las ruedas del carro resonaba en el vacío de su alma.

Desesperada, Elena salió a trompicones al aparcamiento exterior, buscando el aire fresco que le faltaba en los pulmones. Justo cuando ponía un pie en el asfalto del carril principal, un fuerte zumbido la alertó. Un coche blanco de gran cilindrada pasó a toda velocidad a escasos centímetros de ella, levantando una ráfaga de viento que casi la hace perder el equilibrio. El chirrido de los frenos rompió el silencio de la tarde, dejando a Elena temblando, sin saber que el peligro real no venía de ese vehículo, sino de las personas que más amaba en el mundo.

El chirrido de los frenos rompió el silencio de la tarde, dejando a Elena temblando, sin saber que el peligro real no venía de ese vehícu…