Secretos de familia · Ficción breve

El misterio del relicario de oro que unió a un padre y su hija perdida

El misterio del relicario de oro que unió a un padre y su hija perdida — Parte 1
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Un refugio contra la tormenta

La tarde de otoño en Madrid se había presentado inclemente. Una lluvia fría y persistente azotaba las calles empedradas del barrio de las Letras, empujando a los transeúntes a buscar refugio bajo los soportales. Entre ellos se encontraba Clara, una joven de veintidós años cuya vida se había convertido en una constante lucha por la supervivencia. Con su sudadera verde empapada y el cabello castaño pegado a la frente, temblaba no solo por el frío, sino por la desesperación. En su bolsillo guardaba su único bien material: un viejo relicario de oro.

Decidida a terminar con su agonía, empujó la puerta de una pequeña joyería de aspecto clásico. El tintineo de la campana anunció su entrada a un mundo de madera noble y aroma a metal pulido. Detrás del mostrador, Arturo, un joyero de mirada cansada y gafas de montura fina, limpiaba una pieza con su delantal gris. Clara se acercó con paso vacilante.

El misterio del relicario de oro que unió a un padre y su hija perdida
¿Cuánto me dará por este collar?

Preguntó Clara con la voz entrecortada. Arturo tomó la joya con delicadeza. Era un locket de oro con grabados florales desgastados por el uso. Tras examinarlo un instante, suspiró.

Te daré cincuenta euros, ni uno más.

Dijo el anciano. Para Clara, aquello significaba comida caliente por unos días. Aceptó de inmediato. Arturo le entregó el billete y ella se giró rápidamente para marcharse, ansiosa por salir de allí. Sin embargo, antes de que pudiera abrir la puerta, el clic metálico del relicario al abrirse resonó en el silencio del local.

Un gemido de asombro escapó de los labios de Arturo. Al abrir el relicario, la foto de una niña pequeña junto a su difunta esposa lo miraba desde el pasado. El joyero corrió hacia la puerta, deteniendo a la joven con manos temblorosas.

Ese collar... ¡pertenece a mi hija! Mi hija desaparecida... ¿Clara?

Clara se dio la vuelta en estado de shock, contemplando al hombre que afirmaba ser el padre al que creía haber perdido para siempre.

¿Clara?Clara se dio la vuelta en estado de shock, contemplando al hombre que afirmaba ser el padre al que creía haber perdido para siempre.