Traición · Ficción breve

La presa que desafió a la líder del patio descubrió una traición familiar imperdonable

La presa que desafió a la líder del patio descubrió una traición familiar imperdonable — Parte 1
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El patio de los lobos

El cielo sobre la prisión de Alhaurín de la Torre parecía una losa de hormigón gris que amenazaba con aplastar a cualquiera que se atreviera a levantar la vista. Para Sara, cada mañana en aquel patio era un ejercicio de pura supervivencia. Vestida con un sencillo chándal gris y una camiseta blanca que acentuaba su delgadez, caminaba manteniendo la vista fija en sus propios pies. En sus manos llevaba un pequeño neceser de plástico transparente con sus escasas pertenencias de aseo: su único tesoro en aquel infierno.

De repente, la suela de una zapatilla desgastada se interpuso en su camino. El tropiezo fue inevitable. Sara voló por los aires antes de impactar dolorosamente contra el cemento rugoso del patio. El plástico del neceser se rompió, esparciendo el cepillo de dientes, el jabón y un pequeño peine por el suelo polvoriento. Las risas ahogadas de las demás reclusas no tardaron en resonar como un eco siniestro.

La presa que desafió a la líder del patio descubrió una traición familiar imperdonable
—Dame tus cosas, novata —siseó una voz ronca y cargada de desprecio.

Al alzar la vista, Sara se topó con la imponente figura de Begoña. Con los hombros anchos y los brazos cruzados sobre el pecho, la líder indiscutible del patio la miraba desde arriba con una mueca de satisfacción sádica. Era el bautismo de fuego que toda recién llegada temía.

Pero Sara, a pesar del dolor y de la sangre que ya brotaba de su labio partido, sintió que algo se encendía en su interior. Se apoyó con firmeza sobre las palmas de sus manos, ignorando las raspaduras, y se puso de pie lentamente. No bajó la cabeza. Miró directamente a los ojos de la mujer que pretendía someterla.

—Ven a quitármelas, zorra —escupió Sara con una rabia contenida que dejó mudo al patio entero.

Antes de que Begoña pudiera reaccionar, una silueta oscura irrumpió con violencia. Celia, una de las guardias más duras de la prisión, se interpuso entre ambas, empujando a Sara contra la pared con una brusquedad que le cortó la respiración, dejando a la líder del patio paralizada por la sorpresa.

Celia, una de las guardias más duras de la prisión, se interpuso entre ambas, empujando a Sara contra la pared con una brusquedad que le…