Un soldado y su perro salvan a una médica de su violento exmarido
El reencuentro en el pasillo de urgencias
El turno de noche en el Hospital Central de Madrid siempre era caótico, pero la doctora Aitana Ramos jamás imaginó que su vida correría peligro entre aquellas paredes estériles. Todo comenzó cuando descubrió un cargamento de medicamentos adulterados en el almacén de la clínica privada de su exmarido, Víctor. Decidida a denunciarlo, Aitana guardó las pruebas en un dispositivo de memoria, sin saber que Víctor la había seguido hasta su lugar de trabajo.
El pasillo de la tercera planta estaba desierto cuando Víctor la acorraló. Con un traje impecable y una mirada llena de odio, la empujó contra la pared. Las hojas de los expedientes médicos salieron volando, esparciéndose por el frío linóleo. Aitana cayó al suelo, aterrorizada, mientras su agresor levantaba el pie para pisotearla.

—¡Ahhh! ¡Por favor, Víctor, déjame en paz! —gritó Aitana, cubriéndose el rostro con las manos.
Justo cuando el golpe parecía inevitable, un rugido ensordecedor rompió el silencio del hospital. Jorge, un sargento de la unidad canina del ejército y el primer amor de la adolescencia de Aitana, irrumpió en el pasillo junto a su imponente pastor alemán, Kaiser. Al ver la escena, la furia se apoderó del soldado.
Jorge corrió a toda velocidad, lanzando un puñetazo directo a la mandíbula de Víctor y rematando con una espectacular patada voladora que envió al agresor directamente contra el suelo. El impacto resonó en todo el pasillo, dejando a Víctor aturdido entre los papeles dispersos.
Jorge se arrodilló de inmediato al lado de Aitana, con la respiración entrecortada y los ojos llenos de una profunda preocupación que no había cambiado en diez años.
—¿Estás bien, Aitana? No voy a dejar que te toque un solo pelo —susurró con firmeza.
”No voy a dejar que te toque un solo pelo —susurró con firmeza.