Traición · Ficción breve

La boda que terminó en batalla campal por un secreto imperdonable

La boda que terminó en batalla campal por un secreto imperdonable — Parte 1
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El altar del caos

La luz de la tarde se filtraba a través de las vidrieras modernas de la parroquia, proyectando destellos de colores sobre el altar de piedra. Ámbar, vestida con un espectacular traje nupcial de espalda descubierta, avanzaba con paso firme. A su lado, su mejor amiga Nuria lucía un impecable vestido azul empolvado. Todo parecía sacado de un reportaje de revista, pero la tensión en el ambiente era casi palpable. Los invitados murmuraban, intuyendo que bajo la superficie de aquella ceremonia perfecta se ocultaba una tormenta a punto de estallar.

De pronto, el silencio sagrado del templo se rompió con un golpe seco. Ámbar, con los ojos inyectados en rabia, alzó su ramo de novia y lo descargó con fuerza sobre el rostro de Nuria. El impacto de las flores resonó en las paredes de piedra. Nuria retrocedió un paso, soltando un sonoro quejido.

La boda que terminó en batalla campal por un secreto imperdonable
¡Uf! ¿Pero qué haces, loca?

La respuesta de la dama de honor no se hizo esperar. Lejos de amedrentarse, Nuria arremetió contra la novia, golpeándola de vuelta con su propio ramo mientras Ámbar gritaba de dolor. La escena se volvió un torbellino de encajes, pétalos destrozados y gritos de asombro por parte de los asistentes. Antes de que nadie pudiera reaccionar, Nuria se agachó con agilidad, aferró la pierna de Ámbar y la volteó sin contemplaciones sobre la alfombra roja del pasillo central.

Cristóbal, el novio, impecable en su traje azul noche, intervino entonces de la forma más desconcertante. En lugar de separar a las mujeres, sujetó a Ámbar por el cuello en una llave de sumisión. Ella, lejos de asustarse, soltó una carcajada histérica que heló la sangre de los presentes. La locura alcanzó su punto álgido cuando Cristóbal se soltó y corrió hacia el pasillo, lanzando una espectacular patada voladora contra Nuria, quien huía despavorida mientras la multitud gritaba consternada.

La locura alcanzó su punto álgido cuando Cristóbal se soltó y corrió hacia el pasillo, lanzando una espectacular patada voladora contra N…