El general reconoció la insignia de la recluta humillada y detuvo el entrenamiento
El desafío en el campo de tiro
El viento helado de Zaragoza soplaba con fuerza sobre el campo de tiro militar de San Gregorio. Lorena, vestida con una sudadera marrón desgastada que contrastaba con los impecables uniformes de los demás reclutas, sostenía con firmeza un viejo rifle de precisión. A su lado, Gabriel, un recluta musculoso de pelo rapado que disfrutaba de la superioridad que le otorgaba su apellido, la miraba con desprecio.
—¡La gente como tú no pertenece aquí! —gritó Gabriel, provocando las carcajadas de los soldados a su alrededor.
Lorena no respondió. Sabía que las provocaciones eran parte del juego, pero el dolor en su pecho era real. Su arma tenía la culata agrietada, un daño de años que había intentado reparar esa misma mañana con un trozo de cinta aislante negra. Mientras aseguraba la cinta alrededor de la madera, una figura imponente se situó detrás de ella. Era el general Alejandro Crawford, un veterano de mil batallas con el cabello plateado y una mirada que infundía un respeto absoluto.

Desde la torre de control, la megafonía ordenó la última prueba: "¡Trescientos metros! ¡Ronda final!". Gabriel sonrió, esperando el fracaso de la joven. Sin embargo, Lorena se arrodilló y adoptó una postura inusual. Apoyó el codo izquierdo de una manera específica y contuvo la respiración en un compás de tres tiempos.
Al verla, el general Crawford frunció el ceño. Sus ojos se abrieron de par en par al reconocer esa técnica única. "Espera... ¿dónde aprendió eso?", susurró para sí mismo, visiblemente desconcertado.
Lorena apretó el gatillo. El estruendo sacudió el campo y la bala impactó directamente en el centro absoluto de la diana a trescientos metros. Pero la fuerza del retroceso hizo que un pequeño objeto metálico cayera del bolsillo de su sudadera. El general Crawford se agachó rápidamente y lo recogió. Era una insignia militar de metal, grabada con un emblema que él no había visto en quince años. Con la voz quebrada, el general le mostró la insignia y preguntó:
—¿Lo recuerdas? ¿De dónde has sacado esto?
”Con la voz quebrada, el general le mostró la insignia y preguntó:—¿Lo recuerdas? ¿De dónde has sacado esto?