Traición · Historia

La caída desde el ático que reveló la traición más oscura de mi familia

La caída desde el ático que reveló la traición más oscura de mi familia — Parte 1
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La tormenta sobre el ático

La lluvia caía con una furia inusitada sobre el ático del rascacielos madrileño, empañando los cristales que separaban la fastuosa fiesta de la gélida noche. En el interior, la alta sociedad brindaba con champán, ajena a la tormenta que estaba a punto de desatarse en la terraza exterior. Lucía, vestida con un deslumbrante vestido dorado que reflejaba las luces de la Gran Vía, respiraba el aire húmedo para calmar su agitación. No estaba sola. Frente a ella se encontraba su hermana, Victoria, cuya silueta impecable en un traje de chaqueta azul marino transmitía una frialdad aterradora.

«Todo lo que tienes debería ser mío, Lucía»

siseó Victoria, con una voz que cortaba más que el viento de la noche. Las palabras dieron paso a una violencia física inmediata. Sin previo aviso, Victoria arremetió contra su hermana, desatando un forcejeo desesperado sobre el suelo resbaladizo. Lucía intentó defenderse, pero la determinación asesina de su hermana la superaba. Con un empuje final cargado de años de resentimiento acumulado, Victoria alzó a Lucía y la lanzó por encima de la pesada balaustrada de piedra.

La caída desde el ático que reveló la traición más oscura de mi familia

El grito de Lucía quedó ahogado por el trueno que resonó en el cielo. Desde el interior, David, el prometido de Lucía, vio la escena a través del gran ventanal. Vestido con un elegante esmoquin oscuro, no dudó un segundo. Corrió hacia la terraza y, con un salto desesperado, se lanzó sobre la barandilla con los brazos extendidos para intentar atrapar a su amada en el aire. Sin embargo, Victoria, fría y calculadora, previó su movimiento. Con una agilidad espeluznante, barrió las piernas de David en pleno vuelo. El hombre perdió toda inercia, golpeándose contra el borde antes de precipitarse también al abismo, mientras Victoria se erguía lentamente sobre el pavimento mojado, limpiándose las gotas de lluvia de la frente con una sonrisa gélida.

El hombre perdió toda inercia, golpeándose contra el borde antes de precipitarse también al abismo, mientras Victoria se erguía lentament…