El secreto de mi pasado destruyó mi matrimonio antes de que pudiera explicar la verdad
Una acusación devastadora en la sala de estar
La tensión en la moderna sala de estar de los Larrea se podía cortar con un cuchillo. Las paredes de tono gris claro parecían estrecharse alrededor de Valeria, una joven de veintiocho años cuyo rostro reflejaba una mezcla insoportable de culpa y pánico. Frente a ella se encontraba Alejandro, su suegro y el implacable patriarca de una dinastía empresarial. Con sus sienes encanecidas y una postura rígida que denotaba poder, Alejandro la miraba con unos ojos inyectados de ira contenida. En la mesa de centro, junto a un vaso de agua intacto, el teléfono de Valeria descansaba en silencio, como un testigo mudo de la tormenta inminente.
—¿De verdad pensaste que no me enteraría, Valeria? —preguntó Alejandro, con una voz que vibraba con una furia sorda—. Te vi entrar a ese hotel. Vi cómo te reunías a escondidas con Mauricio Duval, el hombre que ha jurado destruir a mi familia y a nuestra empresa. ¿Qué estabas haciendo allí con él?

Valeria retrocedió un paso, apretando las manos contra su suéter azul marino. Su respiración era errática y sus ojos se desviaban constantemente hacia el retrato familiar que descansaba sobre la consola, donde ella y su esposo Carlos sonreían felices. La culpa la consumía, pero no por lo que Alejandro pensaba.
—No es lo que parece, Alejandro... —balbuceó Valeria, intentando en vano controlar el temblor de su voz—. Te juro que hay una explicación para todo esto, pero necesito que te calmes y me escuches. No he traicionado a Carlos, ni a ti, ni a la empresa.
—¡No me pidas que me calme! —rugió Alejandro, dando un paso agresivo hacia adelante, con la mandíbula apretada—. Has estado entregando información confidencial a nuestro peor enemigo. He dedicado toda mi vida a construir este imperio para mi hijo, y no voy a permitir que una advenediza lo destruya todo por codicia. ¡Habla ahora mismo o te juro que te arrepentirás el resto de tus días!
”¡Habla ahora mismo o te juro que te arrepentirás el resto de tus días!