La trampa que me llevó a prisión y la pelea que cambió mi destino para siempre
El enfrentamiento en el patio
El sol de justicia caía plomizo sobre el patio de hormigón de la prisión de Alcalá Meco. El aire estaba cargado de tensión, un silencio denso que presagiaba la tormenta inminente entre los muros de alta seguridad. Sara, vestida con ropa deportiva gris de presidiaria, mantenía una postura firme, con la mirada clavada en su oponente. Frente a ella se erguía Begoña, una interna cuya reputación de violencia precedía cada uno de sus pasos. Musculosa, de cabello rubio platinado y con una expresión de desprecio absoluto, Begoña buscaba intimidar a su rival.
Las demás reclusas formaban un círculo silencioso, observando con morbosa expectación. No era una simple disputa carcelaria; era un ajuste de cuentas largamente esperado. Sin previo aviso, Begoña se lanzó hacia adelante con un gruñido gutural, lanzando un puñetazo directo al rostro de Sara con intenciones devastadoras. Sin embargo, Sara, cuya agilidad había sido pulida en meses de riguroso entrenamiento solitario, bloqueó el golpe con precisión quirúrgica.

«¿Eso es todo lo que tienes, Begoña? Sé perfectamente quién te envía», siseó Sara mientras mantenía la guardia en alto.
Begoña, enfurecida por el bloqueo, lanzó un salvaje gancho de izquierda. Sara deflectó el impacto desviando el brazo de su atacante y, con un movimiento fluido, contraatacó con un golpe certero en el esternón que dejó a la gigante sin aire por un segundo. Desesperada, la mujer rubia lanzó una patada lateral barriendo el aire, pero Sara evadió el ataque con un paso lateral rápido y, aprovechando el desequilibrio de Begoña, asestó una patada demoledora en su costado desprotegido. El impacto envió a Begoña directamente contra el áspero suelo de hormigón, provocando un murmullo de asombro entre la multitud de reclusas que presenciaban la caída de la reina del patio.
”El impacto envió a Begoña directamente contra el áspero suelo de hormigón, provocando un murmullo de asombro entre la multitud de reclusa…