El empujón en el yate que reveló la peor traición de mi prometido
Un juego peligroso bajo el sol de Mallorca
El sol del mediodía brillaba con una intensidad deslumbrante sobre la cubierta de madera de teca del yate. El suave balanceo del mar Mediterráneo y la brisa cálida creaban la atmósfera perfecta para lo que se suponía sería un fin de semana inolvidable. Mi nombre es Alicia, y en ese momento, sentía que la vida no podía ser más generosa conmigo. A mi lado estaba Natan, mi prometido, un hombre de sonrisa contagiosa y ojos llenos de una energía que siempre lograba contagiarme.
Me encontraba apoyada en la barandilla de acero pulido, contemplando la inmensidad azul, cuando sentí una ligera molestia en los hombros. Al comentárselo a Natan, él no dudó en actuar con su habitual sentido del humor. Comenzó a darme golpecitos rápidos en la espalda, imitando el ritmo de una batería musical, en un intento de darme un masaje divertido. Yo no podía parar de reír. Mis carcajadas resonaban con fuerza, flotando sobre el rumor del motor del barco.

«¡Para, Natan, que me vas a desmontar la columna!», exclamé entre risas, dejándome llevar por el momento de complicidad.
Sin embargo, no todos en el yate compartían nuestra alegría. Desde el cómodo sofá de la cubierta superior, mi hermana Victoria nos observaba. Llevaba unas enormes gafas de sol de diseñador y un caftán de colores vibrantes que se agitaba con el viento. Desde su posición, y debido al ruido ambiental, Victoria no podía escuchar mis risas. Solo vio los movimientos rápidos de Natan sobre mi cuerpo. En su mente, una alarma del pasado se encendió de golpe.
Antes de que pudiera reaccionar, Victoria corrió hacia nosotros como un vendaval. Su rostro estaba desencajado por la furia. Sin mediar palabra, se abalanzó sobre Natan, propinándole una rápida serie de bofetadas que lo dejaron completamente desorientado. Lo sujetó con fuerza por el cuello de su camiseta azul marino y, con un sonoro gruñido de esfuerzo, lo empujó por encima de la barandilla. Natan voló por el aire, dando una voltereta antes de sumergirse con un estruendoso impacto en las profundas aguas azules.
”Natan voló por el aire, dando una voltereta antes de sumergirse con un estruendoso impacto en las profundas aguas azules.