Mi novia maltrataba a mi madre enferma y mi regreso lo cambió todo
El sargento de infantería Jaime Ramos caminaba a paso firme por los pasillos del hospital, vistiendo su uniforme de gala verde oliva. Había pasado ocho meses en una misión de paz en el extranjero, soportando el calor extremo y el peligro constante con una sola idea en mente: volver a abrazar a su madre, Marta, ingresada por una afección cardíaca grave. Durante todo ese tiempo, su prometida Sonia había sido su único contacto, la encargada de cuidar a la anciana y de gestionar los ahorros que Jaime enviaba puntualmente para sus tratamientos privados.
Sin embargo, al acercarse a la habitación 304, el silencio sepulcral del ala médica fue interrumpido por unos sollozos extraños. Jaime se detuvo frente a la puerta entornada. Al mirar por el cristal, la escena que presenció paralizó su corazón de inmediato.

Marta yacía débil en la cama, conectada al monitor cardíaco. A su lado, Sonia fingía llorar de manera teatral, pero sus acciones contradecían su llanto falso. Con un rostro desfigurado por la malicia, Sonia levantó una pesada almohada y comenzó a golpear a la anciana en el rostro para silenciar sus quejidos. No satisfecha con eso, la agarró del cabello canoso y tiró de él con fuerza, exigiéndole que firmara unos documentos que sostenía en la otra mano.
—¡Firma de una vez, vieja estúpida! ¡No voy a perder mi tiempo ni un día más contigo! —siseó Sonia con crueldad.
La furia contenida de un soldado herido en lo más profundo estalló en el pecho de Jaime. Empujó la puerta con tanta fuerza que el picaporte se incrustó en la pared de yeso. Con un rugido de rabia, Jaime irrumpió en la habitación. Sonia se giró, con los ojos desorbitados al ver el uniforme de su novio. Antes de que pudiera articular palabra, Jaime la sujetó del cabello, apartándola de su madre, y ejecutó una patada voladora que envió a la mujer a estrellarse con violencia contra las frías baldosas del suelo.
”Antes de que pudiera articular palabra, Jaime la sujetó del cabello, apartándola de su madre, y ejecutó una patada voladora que envió a l…