Traición · Historia

La traición que me llevó a prisión y el secreto que lo cambiará todo

La traición que me llevó a prisión y el secreto que lo cambiará todo — Parte 1
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El patio de la prisión de Cruz del Sur era un desierto de hormigón gris bajo un cielo encapotado que amenazaba tormenta. Jara caminaba con paso firme, intentando mantener la cabeza alta a pesar del peso de una condena injusta que no le correspondía. Sus tatuajes en el brazo derecho, marcas de una vida pasada que intentaba dejar atrás, lucían apagados bajo la luz plomiza. A lo lejos, el sonido metálico de una canasta de baloncesto oxidada marcaba el ritmo de la tensión latente en el ambiente.

El estallido en el patio

De repente, el camino de Jara se vio interrumpido. Begoña, una reclusa imponente de cabello rubio platino y mirada desafiante, botaba un balón de cuero gastado con una sonrisa maliciosa. A su lado, Clara, una mujer de avanzada edad y cabello canoso que solía encargarse de las tareas de limpieza, sostenía una pala de metal. Sin previo aviso, Clara extendió el mango de la herramienta, haciendo tropezar a Jara, quien cayó pesadamente sobre el áspero suelo de cemento, raspándose las manos y las rodillas.

La traición que me llevó a prisión y el secreto que lo cambiará todo
—¡Buena parada, chica! —gritó Begoña con una carcajada estridente, alzando el balón dispuesta a lanzárselo con violencia.

Sin embargo, la escena dio un giro inesperado. Clara, con una agilidad sorprendente, se interpuso entre ambas y empujó a la gigante rubia hacia atrás. —¡No le hagas eso!— exclamó la anciana, desafiando a la mujer más temida del pabellón.

Desde el suelo, la humillación de Jara se transformó en pura furia. Se levantó de un salto, con los ojos inyectados en sangre. Cuando Begoña, enfurecida por la traición de Clara, se abalanzó sobre ella, Jara demostró que no era una presa fácil. Esquivó el primer golpe con reflejos felinos, bloqueó el segundo y conectó una serie de golpes demoledores en el torso de su oponente, culminando con un gancho directo a la mandíbula que mandó a Begoña al suelo, completamente noqueada.

Esquivó el primer golpe con reflejos felinos, bloqueó el segundo y conectó una serie de golpes demoledores en el torso de su oponente, cu…