Traición · Historia

Su cuñada la atacó en el hospital, pero un secreto familiar lo cambió todo

Su cuñada la atacó en el hospital, pero un secreto familiar lo cambió todo — Parte 1
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El aire del hospital clínico de San Juan siempre le había parecido frío, pero aquella noche de octubre, el frío calaba hasta los huesos de Lucía. Con apenas veintitrés años y un embarazo de siete meses que se complicaba por momentos, la joven se encontraba completamente desamparada. Su esposo, Diego, la había abandonado hacía apenas una semana tras una fuerte discusión orquestada por su adinerada familia. Ahora, sola y vistiendo una sencilla bata azul celeste, Lucía se deslizó por la pared de azulejos verde claro del pasillo principal, incapaz de soportar las agudas contracciones que amenazaban con arrebatarle lo único que le importaba en el mundo.

De repente, el eco de unos tacones altos rompió el silencio del corredor. Lucía levantó la vista con dificultad y vio a Valeria, su cuñada, que avanzaba hacia ella con un elegante vestido verde esmeralda que contrastaba de manera grotesca con la sobriedad del hospital. En su rostro no había compasión, sino un odio visceral y desmedido.

Su cuñada la atacó en el hospital, pero un secreto familiar lo cambió todo
¡Te lo mereces! ¡Esto es lo que pasa cuando una muerta de hambre intenta meterse en nuestra familia!

Antes de que Lucía pudiera siquiera implorar ayuda, Valeria alzó su pie y propinó una cruel patada contra el costado de la joven embarazada. El impacto hizo que Lucía se encogiera sobre el suelo frío, sollozando desesperadamente mientras protegía su vientre con ambas manos.

¡Mi bebé! ¡Por favor, mi bebé no tiene la culpa!

Afortunadamente, la crueldad de Valeria no pasó desapercibida. Una de las puertas contiguas se abrió de golpe y Alejandro, el hermano mayor de Diego, salió corriendo al pasillo junto a Elena, la enfermera de guardia. Alejandro, un hombre de treinta y cinco años que siempre se había mantenido al margen de las intrigas familiares, se abalanzó para proteger a Lucía.

¡Para! ¿Qué demonios estás haciendo?

Mientras Alejandro se arrodillaba para acunar a la temblorosa Lucía, la enfermera Elena se interpuso con firmeza frente a Valeria, impidiéndole acercarse de nuevo.

¡Atrás, estamos ayudándola! ¡No se atreva a dar un paso más!

¿Qué demonios estás haciendo?Mientras Alejandro se arrodillaba para acunar a la temblorosa Lucía, la enfermera Elena se interpuso con fir…