Un extraño me abrazó en el aeropuerto para salvarse, pero el peligro era mío
Anteriormente: Cuando un joven aterrorizado le pide a Julián que finja conocerlo en el aeropuerto de Barajas, ninguno imagina que el hombre que los vigila esconde un oscuro secreto familiar.
La sombra del pasado se aproxima
Aquellas palabras resonaron en la mente de Julián como una alarma ensordecedora. Volvió a mirar al hombre de la cazadora de cuero negro que ahora caminaba lentamente hacia ellos. Al enfocar su rostro bajo las luces de la terminal, las facciones del extraño se volvieron dolorosamente familiares. Era Ricardo, el antiguo socio y supuesto mejor amigo de su hermano mayor, Mateo. Hacía quince años que no sabía nada de él, concretamente desde la trágica noche en que su hermano desapareció en el mar tras un misterioso accidente de barco.
Julián apartó suavemente al joven para mirarlo a los ojos, buscando respuestas en medio de aquella pesadilla que cobraba vida.

—¿Quién eres tú y cómo sabes quién soy? —preguntó Julián con el corazón desbocado.
—Me llamo César —respondió el joven, con lágrimas en los ojos—. Y soy el hijo de Mateo. Mi padre no murió en aquel accidente, Julián. Ricardo lo mantuvo oculto y amenazado en Galicia para quedarse con toda la herencia y el control de la empresa familiar. Yo descubrí la verdad y venía a buscarte, pero Ricardo me descubrió.
El pánico de César era contagioso. Ricardo acortaba la distancia con una sonrisa fría y despiadada, y su mano derecha se deslizó sospechosamente bajo la solapa de su chaqueta. Estaban en un lugar público, pero Julián sabía muy bien de lo que era capaz aquel hombre cuando se sentía acorralado. El pasado que Julián había intentado olvidar con tanta desesperación regresaba para reclamar su vida y la de su sobrino. Con Ricardo a solo diez metros de distancia, Julián tuvo que tomar una decisión desesperada para salvar a la familia que creía perdida.
”Con Ricardo a solo diez metros de distancia, Julián tuvo que tomar una decisión desesperada para salvar a la familia que cr…