El altar de la traición: descubrí el secreto de mi prometida y su mejor amiga
Anteriormente: Lo que debía ser el día más feliz de mi vida se convirtió en una pesadilla cuando descubrí la verdad sobre Cristina y Tiffany. No pude contener mi rabia frente al altar.
La revelación en el altar
El caos era absoluto. Los familiares de Cristina corrieron a socorrerla, mientras varios invitados intentaban abalanzarse sobre Javier para contenerlo. Sin embargo, la seguridad del evento, que Javier había alertado previamente, bloqueó el paso de cualquiera que intentara intervenir. Con paso firme, Javier se acercó al altar mayor y conectó su teléfono móvil al sistema de pantallas gigantes que se había instalado para que los invitados del fondo no se perdieran ningún detalle de la ceremonia.
En lugar de un video romántico de la pareja, la pantalla mostró una grabación de seguridad nítida de la habitación de su madre. En ella, se veía claramente a Cristina y Tiffany deslizando unas gotas de un frasco oscuro en el té de la anciana, mientras se reían cómplices. El silencio que se apoderó de la iglesia fue sepulcral; los gritos de indignación contra Javier se transformaron instantáneamente en murmullos de horror y desprecio hacia las dos mujeres en el suelo.

—¡Habéis intentado matar a mi madre por su herencia! —bramó Javier, con lágrimas de rabia corriendo por sus mejillas—. ¡Todo este matrimonio era una farsa para arruinarme!
Tiffany, limpiándose la sangre de la boca con desdén, se levantó lentamente. Lejos de mostrar arrepentimiento, soltó una carcajada fría que estremeció a los presentes. Miró a Javier con una intensidad malévola y confesó que el plan no era solo de ellas. Cristina, sollozando entre los bancos destrozados, levantó la mirada y señaló directamente a la primera fila de la iglesia, donde se encontraba Alejandro, el hermano mayor de Javier.
—Nosotras solo seguimos órdenes, Javier —confesó Cristina con amargura—. Fue tu propio hermano quien nos dio el veneno y nos prometió la mitad de la fortuna familiar si te destruíamos.
Javier giró la cabeza lentamente hacia Alejandro. Su hermano, el hombre en quien más había confiado tras la muerte de su padre, estaba pálido y temblando, buscando desesperadamente una salida hacia las puertas traseras del templo.
”Su hermano, el hombre en quien más había confiado tras la muerte de su padre, estaba pálido y temblando, buscando desesperadamente una sa…