El amargo brindis en alta mar que desveló la peor traición de mi prometido
Anteriormente: Lo que iba a ser una tarde de celebración en un lujoso yate por el Mediterráneo se convirtió en una pesadilla cuando mi prometido decidió deshacerse de mí para siempre.
Mientras Marcos pataleaba desesperado en el agua, Sara se lanzó hacia el cabo de seguridad y ayudó a Claudia a subir de nuevo a bordo. Temblando incontrolablemente, no solo por el agua fría sino por el shock de la traición, Claudia se desplomó sobre la cubierta. Su vestido blanco, ahora empapado y arruinado, se adhería a su piel como un recordatorio constante del peligro del que acababa de escapar. Sara la guio rápidamente hacia el interior de la cabina principal, cerrando la puerta corredera tras de sí.
Mentiras al descubierto
—Tenemos que irnos ya, Claudia —dijo Sara con voz temblorosa pero firme—. Ese miserable no lo hizo por un arranque de locura. Mira lo que encontré en su camarote antes de que saliéramos a cubierta.

Sara arrojó sobre la mesa de madera un elegante maletín de cuero que pertenecía a Marcos. Al abrirlo, el contenido reveló una verdad devastadora: documentos de transferencia de propiedad de la empresa naviera de la familia de Claudia y un testamento falsificado que declaraba a Marcos como único heredero en caso de fallecimiento accidental de Claudia. Pero el golpe más doloroso estaba por llegar.
Un pequeño teléfono móvil oculto en el fondo del maletín comenzó a vibrar. Sara presionó el botón de manos libres sin dudarlo. Al otro lado de la línea, la voz que se escuchó no era la de un extraño, sino la de Sofía, la propia hermana menor de Claudia.
¿Ya está hecho, Marcos? Dime que esa tonta ya es historia y que por fin la empresa es nuestra.
El silencio de Claudia en la cabina fue absoluto. Las lágrimas se mezclaron con el agua salada en sus mejillas al comprender que las dos personas en las que más confiaba en el mundo habían planeado su muerte. Antes de que pudieran reaccionar, el motor del yate emitió un quejido sordo y se detuvo por completo; el combustible había sido saboteado. En ese mismo instante, unos pasos pesados y húmedos comenzaron a resonar en la cubierta exterior. Marcos había logrado trepar por la popa, y no venía con las manos vacías.
”Marcos había logrado trepar por la popa, y no venía con las manos vacías.