El altar del escándalo: la bofetada que reveló la traición más dolorosa de mi boda
Anteriormente: Lo que debía ser el día más feliz de mi vida en la iglesia de San Jerónimo se convirtió en un campo de batalla cuando mi dama de honor desató el caos.
Secretos oscuros bajo el velo
El silencio horrorizado de la multitud fue roto por los gritos de dolor de Aitana, quien se incorporaba con dificultad entre los bancos rotos. Mi rostro ardía por el golpe, pero el dolor en mi pecho era infinitamente mayor. Me volví hacia Andrés, exigiendo una explicación con la voz quebrada.
«¿Qué significa esto, Andrés? ¿Por qué te ha atacado así?», pregunté, mientras los murmullos de los invitados se intensificaban.
Andrés intentó recomponerse, ajustándose el esmoquin con manos temblorosas.
«Es una loca, Lorena. Está obsesionada conmigo desde hace meses y no soporta vernos felices», balbuceó, sin mirarme a los ojos.Pero Aitana, limpiándose un hilo de sangre de la comisura de los labios, soltó una carcajada histérica que heló la sangre de todos los presentes. Sacó su teléfono móvil del bolsillo del vestido burdeos y lo alzó como si fuera un trofeo de guerra.

«¿Obsesionada yo? ¡Diles la verdad, cobarde!», gritó Aitana, dirigiéndose a toda la iglesia. «¡Diles que esta boda se ha pagado con el dinero que me robaste de la cuenta de mi empresa familiar! ¡Diles que anoche estuviste en mi cama prometiéndome que huiríamos juntos hoy mismo!»
Las palabras cayeron como bombas en el altar. Mi madre se llevó las manos a la cabeza y mi padre avanzó con paso firme hacia Andrés, con los puños cerrados. La humillación pública era insoportable, pero la revelación de la estafa financiera y la infidelidad sistemática de mi prometido con mi mejor amiga me destrozó por completo. Andrés intentó abalanzarse sobre Aitana para arrebatarle el teléfono, donde guardaba todas las pruebas de sus transferencias ilegales. Fue en ese instante de máxima tensión cuando las puertas de la iglesia se abrieron de par en par, y dos patrullas de la Policía Nacional irrumpieron en el templo.
”Fue en ese instante de máxima tensión cuando las puertas de la iglesia se abrieron de par en par, y dos patrullas de la Policía Nacional…