Secretos de familia · Ficción breve

Destrocé el ataúd de mi paciente porque escuché que seguía respirando

Destrocé el ataúd de mi paciente porque escuché que seguía respirando — Parte 2
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Anteriormente: Clara, una joven enfermera, interrumpe un funeral de la alta sociedad con un hacha, convencida de que la anciana en el ataúd sigue viva. Lo que descubre desata una conspiración familiar letal.

La conspiración al descubierto

El humo de la pólvora flotaba en el aire clínico del salón fúnebre. Mauricio sostenía un revólver pequeño, apuntando directamente al pecho de Clara. Su fachada de hijo afligido se había desmoronado por completo, revelando al monstruo que ocultaba detrás. Los invitados retrocedieron en un caos de gritos, buscando refugio detrás de los pilares de mármol. Nadie comprendía cómo un funeral familiar se había convertido en una escena del crimen.

No te muevas, Clara. Has perdido el juicio y estás profanando el cuerpo de mi madrastra
siseó Mauricio, dando un paso lento hacia ella. Pero Clara, a pesar de tener el cañón del arma apuntándola, se arrastró hacia el ataúd dañado. Del interior de la madera astillada, un débil pero constante golpe comenzó a escucharse. Ya no era una suposición de la enfermera; todos en la sala pudieron oír el desesperado llamado de auxilio desde el fondo del féretro.

Destrocé el ataúd de mi paciente porque escuché que seguía respirando

Un murmullo de horror recorrió a los familiares. La tía de Mauricio, Doña Consuelo, se llevó las manos a la boca.

¡Dios mío, Mauricio! ¡Hay alguien vivo ahí dentro! ¡Baja ese arma!
gritó con voz temblorosa. Clara aprovechó la distracción para levantarse y usar todas sus fuerzas para abrir la tapa dañada. Con un crujido final, la tapa cedió, revelando el rostro pálido pero con los ojos abiertos de Doña Beatriz, quien luchaba por respirar el aire fresco de la habitación.

Mauricio, al ver que su plan de heredar la inmensa fortuna familiar se desmoronaba por completo, entró en pánico. Sabía que si Doña Beatriz hablaba, él pasaría el resto de sus días tras las rejas por intento de homicidio mediante envenenamiento con catalépticos. Con una mirada de pura desesperación, volvió a alzar el arma, esta vez apuntando directamente a la anciana indefensa que intentaba incorporarse en su propio ataúd.

Con una mirada de pura desesperación, volvió a alzar el arma, esta vez apuntando directamente a la anciana indefensa que intentaba incorp…