El abismo del engaño: sobreviví a la caída para descubrir la peor traición
La caída al vacío
El sol de la mañana brillaba sobre las aguas de la Costa Brava, tiñendo el mar de un tono turquesa espectacular. Desde las alturas, el mundo parecía un lugar pacífico, pero dentro del helicóptero privado, la tensión se podía cortar con un cuchillo. Jimena, acariciando suavemente su vientre de siete meses de embarazo, miraba por la ventana. Su vestido de encaje blanco contrastaba con la fría tapicería de la cabina. A su lado, Marcos, impecable en su traje azul marino, mantenía una expresión sombría que no encajaba con la celebración de su aniversario.
—Es una vista hermosa, ¿verdad, mi amor? —preguntó Jimena, buscando una calidez que había desaparecido de su matrimonio en las últimas semanas.

Marcos no respondió de inmediato. Se limitó a asentir y, con un gesto rápido, deslizó la puerta lateral del helicóptero. El viento ruidoso y helado invadió la cabina al instante. Él le indicó que se sentara en el borde para tomar una fotografía memorable, un recuerdo de su amor suspendido en el cielo.
—Confía en mí, Jimena. Ponte ahí, solo será un segundo —dijo Marcos con una voz extrañamente carente de emoción.
Confiada y vulnerable por su avanzado estado, Jimena se deslicó hacia la repisa de aterrizaje. En el momento en que se colocó sobre el patín, el helicóptero realizó un movimiento brusco. Jimena perdió el equilibrio. Su cuerpo se deslizó hacia el abismo. Con un grito desgarrador, logró aferrarse al patín metálico con sus dedos, suspendida en el aire.
—¡Marcos! ¡Ayúdame, por favor! ¡El bebé! —grité desesperada, sintiendo cómo el viento intentaba arrancarla de su único punto de apoyo.
Marcos se arrodilló, pero en lugar de extender sus brazos para subirla, se quedó inmóvil, mirándola con una mezcla de pánico y fría determinación. Suspendida sobre el océano, los dedos de Jimena resbalaron del metal helado. Con un último grito que se perdió en la inmensidad del viento, se soltó, cayendo en picado hacia las aguas que esperaban abajo.
”Con un último grito que se perdió en la inmensidad del viento, se soltó, cayendo en picado hacia las aguas que esperaban abajo.