El ángel de la celda cuatro: cómo salvar a una anciana me devolvió la libertad
Anteriormente: Una reclusa arriesga su propia vida para salvar a una anciana indefensa en la cocina de la prisión, desatando una red de conspiraciones que cambiará su destino para siempre.
La humillación de Belén frente a toda la población reclusa de la cocina marcó un antes y un después en la vida de Noelia. Esa misma noche, el silencio del pabellón se vio interrumpido cuando Catalina se deslizó sigilosamente en la celda de su salvadora. Sus ojos, llenos de lágrimas y gratitud, también reflejaban un miedo profundo.
Un secreto peligroso
—No debiste hacer eso, Noelia —susurró la anciana, sentándose en el borde de la litera de cemento—. Belén no actúa por su cuenta. Ella trabaja para el sargento de guardia, y detrás de él hay alguien mucho más poderoso fuera de estos muros.

Noelia frunció el ceño, intrigada. Catalina, con manos temblorosas, extrajo de su costura un pequeño papel doblado. Era una nota con una dirección y una clave. Lo que confesó a continuación dejó a Noelia helada: Catalina era la antigua contable de la empresa constructora de Alfonso Varga, el mismo magnate corrupto que había incriminado a Noelia para salvar su propio imperio.
—Yo tengo las pruebas de que tú eres inocente, Noelia —confesó Catalina—. Documentos originales que demuestran que Alfonso desvió los fondos y falsificó tu firma. Por eso me metieron aquí con cargos falsos, para que nunca hablara. Y Belén tenía la orden de acabar conmigo si intentaba sacarlos a la luz.
Antes de que Noelia pudiera asimilar la impactante revelación, el sonido metálico de las alarmas del pasillo comenzó a resonar con fuerza. Las luces rojas de emergencia tiñeron las paredes de un tono siniestro. La puerta de la celda se abrió de golpe, revelando al sargento de guardia, un hombre corrupto y despiadado, escoltado por dos guardias y una Belén sonriente que buscaba venganza.
—Inspección de contrabando —anunció el sargento con una sonrisa maliciosa—. Hemos recibido un soplo de que guardan material prohibido aquí dentro. Pónganse contra la pared, ahora mismo.
Noelia miró el papel en la mano de Catalina. Si los guardias lo encontraban, la verdad moriría para siempre y sus vidas correrían un peligro inminente. Debía actuar de inmediato, sabiendo que cualquier error la condenaría a una celda de aislamiento permanente.
”Debía actuar de inmediato, sabiendo que cualquier error la condenaría a una celda de aislamiento permanente.