Venganza · Ficción breve

El arrogante heredero que me humilló no sabía quién era la verdadera dueña

El arrogante heredero que me humilló no sabía quién era la verdadera dueña — Parte 2
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Anteriormente: Carlos pensó que humillar a la mujer de la limpieza en el club de tiro VIP sería un juego divertido, pero la puntería perfecta de Clara y una tarjeta negra revelaron un secreto que destruirá su imperio.

El secreto bajo llave

Clara subió las escaleras de mármol hacia la planta ejecutiva sin mirar atrás, oyendo los pasos apresurados de Carlos detrás de ella. La ira del hombre se desbordaba en cada palabra que gritaba por el pasillo. Al entrar a la oficina presidencial, Clara se dirigió directamente al panel de seguridad oculto detrás del retrato del fundador del club: su propio padre.

Deslizó la tarjeta magnética negra por el lector. Un pitido agudo confirmó el acceso y la pesada puerta de la caja fuerte se abrió con un zumbido hidráulico. Carlos entró en ese momento, con el rostro enrojecido por la furia y la respiración agitada.

El arrogante heredero que me humilló no sabía quién era la verdadera dueña
—¡Estás despedida, Clara! ¡Llamaré a la policía ahora mismo por allanamiento y robo de propiedad privada! —bramó Carlos, señalándola con el dedo—. ¡Esa tarjeta es del club y tú no eres nadie aquí!

Clara mantuvo la calma y extrajo un antiguo sobre de cuero de la caja fuerte. En su interior se encontraban los documentos de constitución originales y las pruebas irrefutables de la transferencia fraudulenta de acciones que Carlos y su padre habían realizado tras la muerte del fundador.

—Esta tarjeta pertenecía a mi padre, el verdadero fundador de este club. Y esta oficina pronto volverá a ser mía —respondió Clara con voz gélida.

Antes de que Carlos pudiera abalanzarse sobre ella para arrebatarle los documentos, la puerta de la oficina se abrió de par en par. Don Andrés entró acompañado por dos inspectores de la policía judicial y un auditor fiscal del Estado. Carlos, intentando desesperadamente recuperar el control de la situación, se volvió hacia el anciano socio.

—Don Andrés, por favor, haga que detengan a esta loca. Está intentando robar documentos confidenciales de la empresa —suplicó con una sonrisa nerviosa.

Sin embargo, Don Andrés miró a Carlos con frialdad y le entregó una carpeta azul que contenía el informe de la auditoría externa que se había realizado en secreto durante los últimos tres meses.

Está intentando robar documentos confidenciales de la empresa —suplicó con una sonrisa nerviosa.Sin embargo, Don Andrés miró a Carlos con…