El ataque de mi exesposo en el hospital y el soldado que me salvó
Anteriormente: Claudia, una dedicada doctora de Madrid, se enfrentó a la furia de su peligroso exmarido en los pasillos del hospital. Cuando todo parecía perdido, un soldado de su pasado apareció con un rescate heroico.
A pesar del heroico rescate de Roberto, la atmósfera en el pasillo se volvió aún más peligrosa. Ricardo se incorporó lentamente, limpiándose un hilo de sangre de la comisura de los labios con la manga de su costoso traje. Lejos de mostrar miedo ante el soldado y su imponente perro, una sonrisa malévola y confiada se dibujó en su rostro. Él sabía perfectamente que el poder del dinero y las influencias políticas en la capital jugaban a su favor.
La red de mentiras se cierra
De inmediato, dos guardaespaldas armados que custodiaban a Ricardo en secreto irrumpieron por la salida de emergencia, apuntando directamente a Roberto. El sargento reaccionó con reflejos felinos, colocándose delante de Claudia como un escudo humano y desenfundando su arma de reglamento. El pastor alemán, sintiendo el peligro inminente, redobló sus ladridos de advertencia. El pasillo del hospital se convirtió en un escenario de alta tensión militar, donde cualquier movimiento en falso provocaría una tragedia.

Baja el arma, soldado. Estás fuera de tu jurisdicción y no tienes idea de con quién te estás metiendo, siseó Ricardo con arrogancia.
Antes de que Roberto pudiera responder, el director del hospital apareció en el pasillo escoltado por tres agentes de la policía local. Para horror de Claudia, el director, que llevaba años recibiendo sobornos de las empresas farmacéuticas de Ricardo, señaló a la doctora con total frialdad y falsedad:
Oficiales, detengan a esa mujer de inmediato. Ha sido sorprendida robando sustancias psicotrópicas del almacén central para su venta ilegal. Este respetable caballero solo intentaba retenerla hasta que ustedes llegaran, mintió el director sin parpadear.
Los agentes locales, confundidos pero presionados por la autoridad del director y el estatus de Ricardo, apuntaron sus armas hacia Roberto, exigiéndole que se rindiera. Claudia sintió que el suelo se abría bajo sus pies. No solo estaba a punto de perder su carrera y su libertad, sino que la vida de Roberto, el hombre que la había salvado, corría un peligro mortal debido a la inmensa red de corrupción de su exesposo.
”No solo estaba a punto de perder su carrera y su libertad, sino que la vida de Roberto, el hombre que la había salvado, corría un peligro…