Traición · Historia

El ataque en el hospital que desenterró el oscuro secreto de mi pasado

El ataque en el hospital que desenterró el oscuro secreto de mi pasado — Parte 2
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Anteriormente: Cuando un hombre de traje arrinconó a la doctora Elena en el hospital, no esperaba que un soldado y su pastor alemán aparecieran para cambiar el destino de una terrible injusticia.

La red de traición se cierra

Una vez a salvo en el despacho de Elena, la adrenalina comenzó a dar paso a la cruda realidad. Mateo cerró la puerta con pestillo mientras Rex se echaba junto a la entrada, atento a cualquier ruido exterior. Elena, temblando, intentaba asimilar cómo el hombre del traje había logrado burlar la seguridad del hospital para atacarla.

"Sé quién es ese hombre, Elena", confesó Mateo con tono grave, mirándola fijamente. "Trabaja para Ricardo. Mi unidad de inteligencia militar lleva semanas rastreando una red de desvío de medicamentos de alta complejidad, y el nombre de tu exesposo está en la cima de la lista de sospechosos".

El ataque en el hospital que desenterró el oscuro secreto de mi pasado

Elena sintió un escalofrío. Ella misma había descubierto irregularidades en las cuentas de la clínica de Ricardo antes de solicitar el divorcio, pero nunca imaginó que él llegaría al extremo de enviar a un sicario profesional para amedrentarla y recuperar los documentos que lo incriminaban.

La tensión aumentó cuando el teléfono de la oficina comenzó a sonar. Al contestar, la voz del director del hospital, un hombre conocido por sus estrechos lazos financieros con Ricardo, sonó autoritaria y hostil. Le ordenó a Elena presentarse inmediatamente en la administración, advirtiéndole que la policía local estaba en camino para detener al "soldado violento" que había agredido a un distinguido visitante de la junta directiva.

"Si intentas salir del hospital con esos archivos, Elena, te acusaremos de robo de material confidencial y negligencia médica", amenazó el director antes de colgar.

Elena miró a Mateo con desesperación. Estaban acorralados. Si salían por la puerta principal, la policía corrupta detendría a Mateo y confiscaría las pruebas que incriminaban a Ricardo. Si se quedaban, el tiempo jugaba en su contra y el agresor del traje gris pronto recuperaría el conocimiento para terminar el trabajo.

Si se quedaban, el tiempo jugaba en su contra y el agresor del traje gris pronto recuperaría el conocimiento para terminar el trabajo.