Traición · Historia

El bofetón de mi padrastro en alta mar reveló una terrible traición familiar

El bofetón de mi padrastro en alta mar reveló una terrible traición familiar — Parte 1
Imagen del vídeo original

Una reunión en alta mar

El sol de la costa mediterránea brillaba con una intensidad casi hiriente sobre la cubierta de teca del lujoso yate de Ricardo. Para cualquiera que mirara desde la orilla, aquella escena parecía el retrato perfecto de una familia adinerada celebrando el regreso de una heroína. Pero para mí, Celia, cada ola que golpeaba el casco era un recordatorio del peligro inminente. Llevaba el uniforme militar a medio vestir, una venda que cubría la herida de mi cabeza y mis piernas inmóviles en una silla de ruedas, secuelas de una explosión en mi última misión en el extranjero.

A mi lado, el oficial Vega permanecía firme. Llevaba su uniforme de la Policía Nacional y gafas de sol, fingiendo ser un escolta oficial asignado para mi protección tras el atentado. Su presencia era mi único seguro de vida. Ricardo, mi padrastro de cincuenta y ocho años, se acercó a mí con paso elegante. Su traje gris marengo estaba impecable, sin una sola arruga, reflejando la fría perfección con la que siempre había manejado nuestras vidas desde que se casó con mi madre.

El bofetón de mi padrastro en alta mar reveló una terrible traición familiar

Se arrodilló frente a mí, fingiendo una devoción paternal que me revolvió el estómago. Sus ojos, sin embargo, estaban desprovistos de cualquier rastro de afecto.

«Deberías haberte quedado en el desierto, Celia. Hubiera sido mucho más fácil para todos», me susurró al oído con una sonrisa cínica.

La rabia acumulada durante meses estalló en mi pecho. Le miré fijamente y le respondí en un susurro cargado de veneno: «Sé que mataste a mi madre, Ricardo. Y sé que este yate se compró con el dinero que le robaste».

La máscara de caballero de Ricardo se desmoronó al instante. Con una velocidad brutal, se levantó y me cruzó la cara con un bofetón que hizo eco en toda la cubierta. El impacto me nubló la vista, pero antes de que pudiera recuperarme, el oficial Vega intervino. Con un movimiento rápido y preciso, Vega se lanzó hacia delante y propinó una patada demoledora en el pecho de Ricardo, enviándolo de espaldas contra el suelo de madera.

Con un movimiento rápido y preciso, Vega se lanzó hacia delante y propinó una patada demoledora en el pecho de Ricardo, enviándolo de esp…