Segundas oportunidades · Historia

Le cortaron la llamada con su hija en prisión y desataron una furia imparable

Le cortaron la llamada con su hija en prisión y desataron una furia imparable — Parte 2
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Anteriormente: Elena solo quería escuchar la voz de su hija en su cumpleaños. Cuando una cruel guardiana le colgó el teléfono, desató una tormenta que cambiaría el destino de la prisión para siempre.

La conspiración al descubierto

El motín individual de Elena no tardó en tener consecuencias drásticas. En cuestión de minutos, el corredor se llenó de alarmas y guardias de refuerzo que la arrastraron brutalmente hacia las celdas de castigo del subsuelo. Sin embargo, en medio del forcejeo inicial, Elena había logrado apoderarse de un pequeño fajo de papeles que sobresalía del chaleco táctico de Begoña cuando esta cayó al suelo. Ocultando el documento entre las costuras de su uniforme, esperó a quedarse sola en la penumbra para examinar su botín.

Bajo la escasa luz que se filtraba por la rendija de la pesada puerta de hierro, Elena desdobló los papeles. Lo que descubrió allí dentro le heló la sangre en las venas. No se trataba de simples notas internas, sino de registros de transferencias bancarias mensuales provenientes de una cuenta a nombre de Javier, su exmarido. El mismo hombre que mediante mentiras y pruebas falsas la había incriminado en un fraude financiero para quedarse con la custodia absoluta de su hija.

Le cortaron la llamada con su hija en prisión y desataron una furia imparable

Begoña no la atormentaba por simple crueldad; estaba a sueldo de Javier para provocarla, generar informes de mala conducta y asegurar que la condena de Elena se extendiera de por vida. El ataque de esa tarde había sido la trampa perfecta para imputarle un cargo de agresión grave a la autoridad.

—Creen que me han destruido, pero ahora tengo las pruebas de su codicia— murmuró Elena para sí misma, con una determinación renovada.

Sabiendo que su celda sería registrada minuciosamente antes del juicio interno, Elena aprovechó la visita de Carmen, una de las reclusas encargadas de la limpieza en la que confiaba plenamente, para deslizarle el documento a través de los barrotes. El plan estaba en marcha, pero el tiempo jugaba en su contra: al día siguiente, la Directora de la prisión celebraría la vista disciplinaria para sellar su traslado definitivo a un penal de máxima seguridad.

El plan estaba en marcha, pero el tiempo jugaba en su contra: al día siguiente, la Directora de la prisión celebraría la vista disciplina…