El empujón en el yate que desenterró el secreto más oscuro de mi esposo
Un juego peligroso bajo el sol de Ibiza
El sol del mediodía brillaba con intensidad sobre la cubierta de madera de teca del Siren, el lujoso yate que Mateo había alquilado para el fin de semana. Elisa se acomodó las gafas de sol oscuras, disfrutando de la brisa marina mientras se relajaba en el cómodo sofá exterior. A pocos metros, su esposo Mateo, vestido con una camiseta azul marino y pantalones cortos de color caqui, conversaba con Sara, la nueva y atractiva asesora de la empresa familiar, que lucía un vaporoso vestido largo de color verde menta.
De repente, el ambiente idílico se rompió. Elisa, adormecida por el calor, abrió los ojos al escuchar un jadeo ahogado. Al levantar la vista, vio una escena que congeló su sangre: Sara estaba inclinada sobre la barandilla plateada del yate, y Mateo, con el rostro desencajado, descargaba una serie de golpes rápidos y rítmicos sobre su espalda. En la mente de Elisa, nublada por los celos sutiles que venía acumulando semanas atrás, no hubo espacio para la duda. Su esposo estaba agrediendo a esa mujer.

La adrenalina se apoderó de su cuerpo. Elisa se levantó de un salto, tirando su copa de champán, y corrió hacia ellos como una exhalación. Antes de que Mateo pudiera percatarse de su presencia, Elisa se interpuso, descargando una bofetada furiosa sobre la mejilla de su marido, seguida de otra. Con un grito cargado de rabia, lo sujetó fuertemente por el cuello de la camiseta.
¡Suéltala, maldito monstruo! ¡No te atrevas a tocarla!
Con un último esfuerzo y un gemido de furia, Elisa empujó a Mateo hacia atrás. El hombre perdió el equilibrio por completo, tropezando con el borde de la barandilla. Su cuerpo dibujó un arco dramático en el aire antes de caer de espaldas, sumergiéndose con un estruendoso impacto en las gélidas y profundas aguas del Mediterráneo.
”Su cuerpo dibujó un arco dramático en el aire antes de caer de espaldas, sumergiéndose con un estruendoso impacto en las gélidas y profun…