El general reconoció la insignia de la recluta humillada y detuvo el entrenamiento
Anteriormente: Humillada por sus compañeros en el campo de tiro, Lorena demuestra un talento asombroso con las armas. Al verla, el general Crawford descubre un secreto del pasado que lo cambia todo.
Secretos bajo llave
El entrenamiento fue suspendido de inmediato por orden directa del general. En el despacho privado de Crawford, el silencio era tenso. El general observaba la insignia metálica sobre su escritorio de madera de roble, con las manos apoyadas sobre la mesa y la mirada perdida en los recuerdos de una guerra pasada.
—Esta insignia perteneció al sargento mayor Julián Torres —dijo Crawford, rompiendo el silencio—. Fue mi compañero, mi mejor amigo. Y el hombre que me salvó la vida antes de ser acusado injustamente de traición y desaparecer. ¿Quién eres tú, muchacha?
Lorena, con la barbilla en alto a pesar de los nervios, respondió con firmeza:

—Era mi padre, señor. Él nunca fue un traidor. Me enseñó a disparar antes de que se lo llevaran, y me juró que la verdad saldría a la luz. Por eso estoy aquí.
El general Crawford sintió que el peso de los años caía sobre sus hombros. Julián no había huido; había sido silenciado para proteger a un alto mando corrupto que aún operaba dentro de la base militar. Justo cuando Crawford se disponía a revelarle el nombre del verdadero culpable, la puerta del despacho se abrió de golpe.
El coronel Méndez, un hombre frío y calculador que controlaba las finanzas y los expedientes de la academia, entró con una carpeta bajo el brazo. Su sonrisa era gélida mientras miraba a Lorena con evidente desdén.
—General Crawford, esta recluta ha ingresado con documentos de identidad falsificados y debe ser procesada de inmediato —declaró Méndez con tono autoritario—. Además, poseer objetos de un traidor a la patria es motivo de expulsión deshonrosa. Guardias, llévensela.
Crawford se interpuso inmediatamente entre Lorena y los guardias que asomaban por la puerta. El general sabía que si permitía que se llevaran a Lorena, el expediente de Julián Torres jamás sería limpiado y la vida de la joven correría un grave peligro. La tensión en la habitación se volvió insoportable mientras dos de los hombres más poderosos del ejército se enfrentaban cara a cara.
”La tensión en la habitación se volvió insoportable mientras dos de los hombres más poderosos del ejército se enfrentaban cara a cara.