El misterioso reloj de mi pasado que un poderoso terrateniente reconoció al instante
Anteriormente: Helena, una reservada mujer de sesenta años, revela su asombrosa puntería en un campo de tiro en Almería, pero es el grabado de su antiguo reloj lo que desata una tormenta de secretos familiares sepultados.
El peso de una traición
La tensión en el campo de tiro se volvió asfixiante. Helena sostuvo la mirada de Arturo sin parpadear, a pesar de la fuerza con la que este le sujetaba la muñeca. Martín observaba la escena en silencio, intuyendo que acababa de abrirse una grieta en un pasado oscuro que no le correspondía conocer. Con un movimiento firme, Helena se soltó del agarre del terrateniente.
Arturo, visiblemente alterado, ordenó a Martín que los dejara solos y escoltó a Helena hacia su despacho privado dentro de la hacienda. Una vez dentro, cerró la puerta con llave y se enfrentó a ella, con la respiración entrecortada.

Ese reloj pertenecía al capitán del 'Albatros', el carguero que se hundió en las costas gallegas en 1992. Solo tres personas tenían esa edición limitada de la marina. Dos de ellas están muertas, y la tercera... se suponía que se había ahogado tras escapar de la prisión militar.
Helena esbozó una sonrisa amarga, desabrochándose el chaleco de lona para revelar una cicatriz profunda cerca de su clavícula, una herida de bala antigua.
El mar devuelve todo lo que intenta ocultarse, Arturo. Incluso a las oficiales de comunicaciones a las que acusaron falsamente de sabotaje para cobrar el seguro de un cargamento fantasma.
El rostro de Arturo se desmoronó. Aquella mujer no era una simple anciana buscando un sustento diario; era el fantasma de su mayor crimen, la persona que había pagado con años de fuga y miseria el fraude multimillonario que a él lo había convertido en el hombre más poderoso de la región.
¿Qué buscas aquí después de treinta años?
Preguntó Arturo, mientras su mano derecha descendía lentamente hacia el cajón semiabierto de su escritorio de caoba, donde guardaba un revólver cargado. Helena notó el movimiento, pero no retrocedió. Sabía que el peligro era real, pero el miedo había dejado de formar parte de su vida hacía mucho tiempo.
”Sabía que el peligro era real, pero el miedo había dejado de formar parte de su vida hacía mucho tiempo.