El misterioso tatuaje que unió a mi hija con el único hombre capaz de salvarla
Anteriormente: Cuando Lucía vio el tatuaje de lobo en la muñeca de aquel desconocido en la cafetería, supo que era su única esperanza para escapar del hombre que la retenía.
La sombra del pasado regresa
El nombre de Sara golpeó a Martín como un mazo. Ella había sido el gran amor de su vida, la mujer que se vio obligada a desaparecer de su mapa hacía una década para escapar de una peligrosa red criminal que lo perseguía a él. Martín nunca supo que Sara había tenido una hija, y mucho menos que la pequeña llevaba grabada en su memoria la única clave para encontrarlo en caso de peligro extremo.
Antes de que Martín pudiera procesar la avalancha de recuerdos, el sospechoso de la barra llegó hasta su mesa con paso firme y amenazante. Llevaba una mano oculta bajo su pesada chaqueta de cuero, insinuando de forma poco sutil que portaba un arma de fuego.

—Apártate del medio, camionero. La niña viene conmigo y no quieres que esto acabe mal para ti —siseó el delincuente, cuyos ojos inyectados en sangre reflejaban una crueldad absoluta.
Martín se puso de pie lentamente, aprovechando su imponente presencia física para tapar por completo a Lucía. Su instinto de combate, perfeccionado tras años de servicio en las fuerzas especiales, despertó de inmediato.
—Esta niña no se va contigo a ninguna parte —respondió Martín, manteniendo un tono de voz gélido que desconcertó al secuestrador—. Sé perfectamente quién eres y para quién trabajas. Dile a tu jefe que el lobo ha vuelto.
El secuestrador dudó por una milésima de segundo, sorprendido de que aquel camionero corriente conociera la clave de su organización. Sin embargo, la desesperación lo llevó a desenfundar su arma bajo la mesa. Fue en ese instante de máxima tensión cuando un coche patrulla de la Guardia Civil aparcó bruscamente en el exterior de la cafetería, alertado por una llamada anónima. Al ver las luces azules reflejarse en los cristales, el secuestrador entró en pánico e intentó agarrar a Lucía a la fuerza para usarla como rehén.
”Al ver las luces azules reflejarse en los cristales, el secuestrador entró en pánico e intentó agarrar a Lucía a la fuerza para usarla co…