Secretos de familia · Historia

El oscuro secreto familiar que Nuria descubrió oculto en una caja de la chatarrería

El oscuro secreto familiar que Nuria descubrió oculto en una caja de la chatarrería — Parte 2
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Anteriormente: Nuria buscaba desesperadamente a su hermana desaparecida. Su búsqueda la llevó a la vieja chatarrería de su tío, donde una misteriosa caja de madera revelaría la verdad más aterradora de su familia.

La traición oculta bajo llave

El violento impacto contra la madera hizo que Nuria retrocediera un paso, pero el pánico no la paralizó. Con las uñas rotas y la piel de los dedos en carne viva, tiró de la cuerda principal con una fuerza nacida de la pura desesperación. Logró desatar el nudo superior y, ayudándose de una barra de hierro oxidada que encontró en el suelo, hizo palanca para separar las tablas de la tapa. Al asomarse al interior, la respiración se le cortó en la garganta. Allí, amordazada y con los ojos inyectados en sangre por el llanto, estaba su hermana Lucía.

Antes de que pudiera liberar las manos de la joven, una sombra alargada se proyectó sobre la entrada del cobertizo, bloqueando la última luz del atardecer. Nuria se giró rápidamente y se topó con la imponente figura de su tío Ramón, quien sostenía una pesada llave inglesa.

El oscuro secreto familiar que Nuria descubrió oculto en una caja de la chatarrería
—No deberías haber venido aquí, Nuria. Hay secretos que es mejor dejar enterrados —dijo Ramón con una frialdad que helaba la sangre.

Nuria se interpuso entre su tío y la caja, protegiendo a su hermana con su propio cuerpo.

—¿Qué le has hecho? ¡Es tu propia sobrina! ¿Cómo has podido caer tan bajo? —gritó con rabia y dolor.

Ramón soltó una carcajada carente de cualquier emoción. Explicó que sus deudas de juego con una peligrosa red de tráfico ilegal lo habían acorralado. Le habían ofrecido saldar todas sus cuentas pendientes a cambio de entregar a la joven Lucía. El camión de los compradores llegaría en menos de media hora para llevarse la mercancía.

—Lo siento, de verdad, pero es mi vida o la suya —siseó Ramón, levantando la llave inglesa mientras avanzaba hacia ella—. Y ahora que tú también lo sabes, no tengo más remedio que meterte en el siguiente viaje.

Y ahora que tú también lo sabes, no tengo más remedio que meterte en el siguiente viaje.