El pacto de sangre en prisión que salvó a una inocente de su peor pesadilla
Anteriormente: Lidia, una joven inocente, enfrenta el terror en su primer día de prisión. Cuando todo parece perdido, una inesperada aliada arriesga su propia vida para protegerla de un destino fatal.
Un oscuro pasado en común
El altercado en el patio no tardó en atraer a los guardias, pero en lugar de la celda de aislamiento, Lidia y Sara terminaron en el despacho del director del penal, don Alberto. El ambiente en la oficina era tenso; el director sostenía un expediente confidencial con una expresión de profunda gravedad. Lidia temía lo peor, pero las palabras del funcionario cambiaron el rumbo de sus vidas para siempre.
—Lo que ocurrió hoy en el patio no fue un simple pleito de reclusas —declaró el director, mirando fijamente a Sara—. Lidia, hemos estado revisando tu caso de fraude. La empresa fantasma que te incriminó utiliza el mismo patrón financiero que destruyó la vida de Sara hace diez años. El hombre detrás de esto es el mismo.

Un silencio espeso cayó sobre la habitación. Lidia miró a Sara, cuyos ojos reflejaban una mezcla de asombro y dolor acumulado. Resultaba que el exnovio de Lidia, Julián, era el antiguo socio que había traicionado a Sara, enviándola a prisión para quedarse con toda la fortuna.
—Ese miserable no solo me robó la vida, sino que ahora repite el mismo juego contigo —murmuró Sara, con los puños apretados hasta que los nudillos se le pusieron blancos.
El director asintió con gravedad, revelando una información aún más alarmante. Begoña no había atacado a Lidia por capricho; recibía pagos mensuales desde el exterior para asegurar que la joven no sobreviviera lo suficiente como para apelar su sentencia. Julián quería silenciarla para siempre.
—Tengo una copia de los registros de transferencia que Begoña ocultaba en su celda —explicó el director—. Si logramos conseguir el cuaderno original de Begoña, tendremos las pruebas definitivas para reabrir ambos casos y hundir a ese hombre. Pero debemos actuar rápido, antes de que sus cómplices se enteren.
Justo en ese instante, la alarma de incendios del bloque b comenzó a sonar con un ulular ensordecedor, tiñendo el pasillo de luces rojas de emergencia. El peligro era inminente.
”Pero debemos actuar rápido, antes de que sus cómplices se enteren.Justo en ese instante, la alarma de incendios del bloque b comenzó a so…