Traición · Ficción breve

El perro de mi alumna me salvó de una trampa mortal en el instituto

El perro de mi alumna me salvó de una trampa mortal en el instituto — Parte 2
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Anteriormente: Cuando el pastor alemán de Emilia entró a mi clase y empezó a ladrar desesperadamente, pensé que era una travesura. Jamás imaginé que el animal intentaba advertirme del peligro que corría mi vida.

La advertencia del instinto animal

Ante la insistencia del animal, Laura estiró el brazo para apartar su termo de café, pensando que el olor de la bebida caliente podía estar alterándolo. Pero en el instante en que sus dedos rozaron el metal, el perro reaccionó con una rapidez asombrosa. De un certero golpe con su hocico, derribó el termo, que cayó al suelo esparciendo el líquido oscuro sobre las baldosas.

Laura se dispuso a reprender a su alumna, pero al mirar a Emilia, vio que la joven estaba pálida. Con voz trémula, la estudiante reveló el secreto de su compañero de cuatro patas.

El perro de mi alumna me salvó de una trampa mortal en el instituto
—Profesora Torres, por favor, no se acerque al café. Max es un perro de rescate y detección de sustancias químicas peligrosas que entrena mi padre en la policía. Su instinto nunca falla. Si ha tirado su termo, es porque contiene algo extremadamente peligroso.

El escepticismo de Laura se desvaneció al observar el suelo. El café derramado no se comportaba de forma normal; comenzó a burbujear con una espuma blancuzca y ácida, desprendiendo un olor químico insoportable que inundó la estancia. Alguien había envenenado su termo de café con la clara intención de acabar con su vida.

El pánico se apoderó de Laura al comprender la gravedad de la situación. Solo unas pocas personas de confianza tenían acceso a la llave de su aula antes de que comenzaran las clases. En ese instante de confusión, el eco de unos pasos apresurados resonó en el pasillo exterior. Alguien se dirigía directamente al aula, probablemente para comprobar si la profesora ya había ingerido la dosis letal. Max se colocó de inmediato en posición de defensa, emitiendo un gruñido sordo hacia la entrada, mientras la tensión se volvía insoportable.

Max se colocó de inmediato en posición de defensa, emitiendo un gruñido sordo hacia la entrada, mientras la tensión se volvía insoportable.