El secreto de mi hermano bajo la nieve desató la furia de mi padrastro
Anteriormente: Cuando mi hermano menor Lucas descubrió el oscuro secreto de nuestro padrastro, se convirtió en una presa. En las frías calles de la ciudad, la verdad estaba a punto de congelarnos a todos.
El precio de la verdad
Sara corrió los últimos metros que la separaban de su hermano y se interpuso entre él y los hombres de Mitch. El adolescente se aferró a la espalda de su hermana, buscando una protección que ella apenas podía garantizar. El viento soplaba con fuerza, arrastrando copos de nieve que se pegaban a sus rostros pálidos. Mitch se detuvo a escasos dos metros, observando a los hermanos con una sonrisa cargada de desprecio.
La tensión en el callejón era casi palpable. Detrás de Mitch, sus secuaces formaban una barrera humana infranqueable. Sara sabía que no tenían escapatoria física, pero contaba con un arma diferente. En la mochila que Lucas abrazaba contra su pecho se encontraba la prueba definitiva de los crímenes de su padrastro: el diario financiero y las cartas que demostraban que la muerte de su padre no había sido un trágico accidente automovilístico, sino un asesinato planificado.

Entrégame la mochila, Sara. No hagas que esto sea más difícil para vosotros de lo que ya es,
dijo Mitch, dando un paso adelante mientras el cuero de sus guantes crujía. Su tono era falsamente paternal, lo que hacía que la situación fuera aún más siniestra.
¡Sabemos lo que hiciste, Mitch! ¡Sabemos que saboteaste los frenos del coche de papá!
gritó Sara, con la voz quebrada pero firme. Las palabras flotaron en el aire helado, provocando un murmullo incómodo entre los hombres del prestamista.
Mitch no se inmutó. Al contrario, su expresión se volvió gélida y sus ojos se entrecerraron con una furia contenida. Sabía perfectamente que si esa información llegaba a las manos adecuadas, su imperio de extorsión y delincuencia se derrumbaría por completo. Avanzó un paso más, acorralándolos por completo contra el muro helado.
Nadie os va a creer, niños. En esta ciudad, mi palabra es la ley y vosotros no sois nada sin mí,
sentenció, extendiendo una mano amenazante hacia la mochila de Lucas.
”En esta ciudad, mi palabra es la ley y vosotros no sois nada sin mí,sentenció, extendiendo una mano amenazante hacia la mochila de Lucas.