Secretos de familia · Ficción breve

El secreto de mi marido nos obligó a escondernos bajo la cama

El secreto de mi marido nos obligó a escondernos bajo la cama — Parte 2
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Anteriormente: Cuando Alba descubrió la doble vida de su esposo Javier, nunca imaginó que terminaría oculta bajo la cama de su hija, conteniendo el aliento mientras unos pasos extraños recorrían el pasillo de su casa.

La traición oculta tras el teléfono

Los intrusos entraron en la habitación con una violencia desmedida. A través de la estrecha rendija que dejaba la colcha de la litera, Alba pudo distinguir unas botas de cuero oscuro que se detenían a escasos centímetros de sus rostros. El corazón le dio un vuelco salvaje. El intruso comenzó a registrar el armario, arrojando la ropa de Abi al suelo con desprecio, buscando algo con desesperación.

De repente, el hombre detuvo su frenética búsqueda y extrajo un teléfono móvil de su bolsillo. Marcó un número de marcación rápida y activó el altavoz. La voz que surgió del aparato heló la sangre de Alba de inmediato. Era Javier, su esposo y padre de Abi.

El secreto de mi marido nos obligó a escondernos bajo la cama
—¿Las habéis encontrado ya? —preguntó la voz de Javier, desprovista de cualquier atisbo de humanidad o preocupación familiar.
—No, la casa parece vacía, pero hemos encontrado el doble fondo del armario revuelto. Alba se ha llevado los documentos de la cuenta suiza —respondió el intruso con brusquedad.

La respuesta de Javier fue una fría sentencia de muerte para la confianza que Alba le había tenido durante una década. Su esposo ordenó a los criminales que las encontraran a toda costa, asegurando que no le importaba el método con tal de recuperar los papeles que demostraban su implicación en una red de blanqueo de capitales de la mafia local.

Cuando los hombres finalmente abandonaron la casa tras recibir una falsa alarma exterior, Alba supo que ya no tenía un hogar al que regresar, ni un esposo al que amar. Con el alma destrozada pero la mente lúcida por la necesidad de sobrevivir, recogió a Abi de su escondite. Al salir, un mensaje de texto de Javier confirmó sus peores sospechas: las citaba a medianoche en un almacén portuario si querían salir con vida de España.

Al salir, un mensaje de texto de Javier confirmó sus peores sospechas: las citaba a medianoche en un almacén portuario si querían salir c…