Secretos de familia · Historia

El secreto de mi padre me llevó al club de moteros más peligroso

El secreto de mi padre me llevó al club de moteros más peligroso — Parte 2
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Anteriormente: Iván, un niño de diez años, huye de hombres peligrosos y busca refugio en un club de moteros. Al pronunciar el nombre de su padre, desata un antiguo secreto familiar.

El regreso del pasado

El silencio en la taberna era tan denso que casi podía cortarse. Dane se arrodilló frente a Iván, ignorando los cristales rotos a su alrededor, y le sujetó los hombros con una firmeza que milagrosamente transmitía seguridad. Juan Vega había sido el fundador y el presidente más respetado del club de moteros, un hombre que se creía muerto tras una emboscada mortal ocurrida hace cinco años. Dane exigió una prueba, e Iván, con dedos temblorosos, extrajo de su bolsillo una moneda de plata con el emblema de un lobo. Al verla, los ojos del rudo motero se empañaron de lágrimas.

Sin embargo, la emotiva revelación fue interrumpida por el violento chirrido de unos neumáticos sobre la grava exterior. Unos faros potentes iluminaron las ventanas sucias del local. Segundos después, las puertas se abrieron de golpe tras una fuerte patada. Salvador, un peligroso terrateniente local con conexiones en el crimen organizado, entró escoltado por dos hombres armados.

El secreto de mi padre me llevó al club de moteros más peligroso
Entregadme al mocoso ahora mismo si no queréis que este lugar arda hasta los cimientos,

amenazó Salvador con una sonrisa fría y calculadora. Según el mafioso, Juan Vega les había robado un libro de contabilidad con pruebas incriminatorias antes de desaparecer, y estaban convencidos de que el niño sabía dónde estaba oculto.

Dane se levantó lentamente, recuperando su imponente estatura. Detrás de él, como una muralla de hierro, todos los moteros del club dieron un paso al frente, cruzándose de brazos y mostrando sus propios tatuajes de lobo. La tensión en la sala alcanzó un punto de no retorno. Dane miró fijamente a Salvador y habló con una determinación inquebrantable:

Juan Vega dio su vida por proteger a este club y a cada uno de nuestros hombres. Hoy, nosotros daremos la nuestra para proteger a su hijo. No vais a tocarle un solo pelo.

Hoy, nosotros daremos la nuestra para proteger a su hijo. No vais a tocarle un solo pelo.