Venganza · Ficción breve

El secreto detrás del disparo que humilló al campeón de tiro de España

El secreto detrás del disparo que humilló al campeón de tiro de España — Parte 2
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Anteriormente: Nerea soportó las burlas de todo el campeonato antes de apretar el gatillo. Pero el símbolo que dejó grabado en la diana desenterró una traición que Diego intentó ocultar durante años.

La conspiración al descubierto

El ambiente en los vestuarios tras la línea de tiro era sofocante. El juez Lorenzo, visiblemente alterado, intentaba por todos los medios redactar un acta de descalificación inmediata para Nerea, alegando una supuesta irregularidad en los cañones de su escopeta. Sabía perfectamente lo que significaba ese doble creciente: era la firma de Santiago, el legendario armero al que él y Diego habían destruido años atrás para apoderarse de sus revolucionarias patentes de tiro deportivo.

Diego interceptó a Nerea en el pasillo trasero, bloqueándole el paso con una agresividad apenas contenida.

El secreto detrás del disparo que humilló al campeón de tiro de España
—No sé qué clase de juego estás jugando, pero vas a retirarte de este campeonato ahora mismo si no quieres que arruine tu vida para siempre —siseó Diego, agarrándola del brazo—. Tu padre era un perdedor que murió en la miseria, y tú no eres más que una sombra del pasado.

Nerea se soltó de su agarre con un movimiento rápido y preciso, manteniendo una calma que desarmaba a su oponente.

—Mi padre era un genio al que le robasteis el trabajo de toda una vida —declaró ella en voz alta—. Lorenzo certificó tus victorias usando las armas modificadas de mi padre, y tú te llevaste la gloria mientras él caía en el olvido. Pero hoy la mentira se acaba.

Lorenzo apareció en el pasillo acompañado por dos guardias de seguridad privados, con el rostro desencajado por el miedo a perder su prestigioso cargo.

—Esta mujer está difamando al campeón y alterando el orden del torneo. ¡Sáquenla de aquí inmediatamente! —ordenó el juez con voz temblorosa.

Los guardias dieron un paso al frente, pero Nerea no retrocedió ni un milímetro. En lugar de huir, sacó de su chaqueta deportiva un pequeño dispositivo de grabación y un fajo de documentos originales con el sello oficial del registro de patentes, fechados mucho antes de que Diego ganara su primer campeonato nacional. La tensión alcanzó su punto de máximo no retorno.

La tensión alcanzó su punto de máximo no retorno.