El secreto en el altar que destruyó la vida perfecta de Claudia para siempre
Anteriormente: Claudia creía tenerlo todo: dinero, una mansión y al hombre de sus sueños. Pero un encuentro casual en una antigua capilla española revelará una traición que destrozará su mundo perfecto en un segundo.
El silencio dentro de la capilla de Segovia se volvió asfixiante. Claudia sentía que las paredes de piedra se le venían encima mientras miraba la mano de su esposo Tomás aferrada a la cintura de Sara. La humillación ardía en su pecho, transformándose rápidamente en una desesperada rabia.
La red de mentiras se desmorona
—¿Qué significa esta humillación, Tomás? —exigió Claudia con la voz quebrada por la traición—. ¿Cómo te atreves a tocarla frente a mí?

Tomás la miró con una frialdad que la dejó completamente helada. No había rastro de culpa ni de piedad en sus ojos.
Lo siento, Claudia, pero nuestro matrimonio ha sido una farsa muy bien calculada desde el primer día. Todo lo que creías poseer ya no te pertenece.
Sara dio un paso al frente con una mirada de triunfo contenido. Con un tono gélido, le explicó que la mansión, las cuentas bancarias y las propiedades de la empresa estaban ahora legalmente a su nombre. Las firmas que Claudia había estampado el mes pasado, pensando que eran para una ampliación de capital, eran en realidad una cesión incondicional de derechos.
—No solo estás en la ruina, Claudia —añadió Tomás con una sonrisa calculadora—. La policía nacional está en camino a tu mansión ahora mismo. Encontrarán pruebas de desfalco y blanqueo de capitales en la caja fuerte que te pedí que guardaras. Pruebas que llevan tu firma.
El pánico paralizó a Claudia. Se dio cuenta de que el hombre al que había amado durante quince años la había utilizado como chivo expiatorio para salvar su propio pellejo y enriquecer a Sara. Mientras la pareja caminaba hacia la salida lateral de la capilla, dejándola sola frente al altar, el eco lejano de las sirenas policiales comenzó a resonar en la colina. Tenía solo unos minutos para escapar o enfrentar la cárcel.
”Tenía solo unos minutos para escapar o enfrentar la cárcel.