El secreto oculto tras el papel pintado que destruyó la vida de Aitana
Anteriormente: Aitana creía tener el matrimonio perfecto en su piso de Madrid, hasta que un extraño ruido en el pasillo la llevó a descubrir una traición que lo cambiaría todo.
La confrontación bajo la sombra
Aitana se giró lentamente, con el rostro pálido y los ojos empañados por las lágrimas. En el umbral del pasillo apareció la silueta de Javier. No traía maleta, solo una mirada cargada de una frialdad que ella jamás había visto en sus doce años de matrimonio. Al ver la caja metálica y las cartas en manos de su esposa, el rostro de Javier se tensó de inmediato.
—No deberías haber buscado ahí, Aitana —dijo él, con una voz desprovista de cualquier calidez—. Hay verdades que es mejor dejar enterradas.

—¿Quién es Elena, Javier? ¿Y qué hija es esa de la que habla en estas cartas? —preguntó Aitana, retrocediendo un paso mientras apretaba los papeles contra su pecho—. Me dijiste que no tenías familia, que yo era lo único que tenías en este mundo.
Javier avanzó con paso firme por el estrecho pasillo, acorralándola contra el papel pintado de flores. La tensión en el aire era casi eléctrica. En lugar de dar una explicación, él extendió la mano con firmeza, exigiendo la devolución de los documentos. Aitana, temiendo por su seguridad pero impulsada por una rabia incontrolable, esquivó su brazo y corrió hacia el salón, cerrando la puerta tras de sí.
Con las manos temblorosas, Aitana buscó las llaves de su coche y su teléfono móvil. Sabía que no podía quedarse en ese piso ni un minuto más con un hombre que le había ocultado una vida entera. Miró por la ventana hacia la calle lluviosa de Madrid y tomó una decisión desesperada: viajaría esa misma noche a la finca familiar de El Escorial, el único lugar mencionado en las cartas donde podría encontrar las respuestas definitivas a este misterio.
”Miró por la ventana hacia la calle lluviosa de Madrid y tomó una decisión desesperada: viajaría esa misma noche a la finca familiar de El…