Secretos de familia · Historia

El secreto oculto bajo un parche que cambió el destino de una niña

El secreto oculto bajo un parche que cambió el destino de una niña — Parte 2
Imagen del vídeo original

Anteriormente: Un rudo motociclista encuentra a una niña asustada en una feria con un misterioso dispositivo oculto bajo un parche, desatando una peligrosa carrera contra el tiempo.

La sombra del pasado regresa

Los conductores de las motocicletas apagaron los motores pero mantuvieron las luces encendidas, cegando temporalmente a Mateo. Del vehículo principal descendió un hombre alto, vestido con una chaqueta de cuero oscuro, cuya mirada fría denotaba que no estaba allí para negociar. Mateo reconoció de inmediato el emblema en su chaqueta: pertenecían a una red delictiva local liderada por Ramiro, un hombre peligroso con el que Mateo había tenido roces en el pasado.

— Entréganos a la niña y el dispositivo que acabas de encontrar, Mateo —dijo el hombre con una sonrisa gélida—. No querrás que una noche de feria termine en tragedia para tu club.

Mateo mantuvo la calma, aunque por dentro su mente trabajaba a mil revoluciones por segundo. La pequeña, cuyo nombre era Valentina, se aferró con fuerza a su pierna, temblando de miedo. Fue en ese momento cuando el matón sacó un teléfono móvil y le mostró una transmisión de video en tiempo real. En la pantalla, atada a una silla y custodiada por hombres armados, estaba Clara. El corazón de Mateo dio un vuelco. Clara había sido el gran amor de su vida, la mujer que se marchó misteriosamente hace casi una década para protegerlo de sus propios enemigos.

El secreto oculto bajo un parche que cambió el destino de una niña
— Tienes diez minutos para traer el rastreador al muelle viejo si quieres volver a verla con vida —sentenció el matón antes de volver a subir a su motocicleta y arrancar a toda velocidad junto a su compañero, dejándolos en una densa nube de humo y desesperación.

Tomás y Bruno se acercaron rápidamente a Mateo. Sabían que una confrontación directa en el muelle sería una trampa mortal. Sin embargo, Mateo miró el pequeño dispositivo blanco que aún sostenía en su mano. La marca roja en el hombro de Valentina no era una cicatriz cualquiera; era la prueba de que Clara la había marcado para que él pudiera encontrarla. Al mirar detenidamente los ojos verdes de la niña, Mateo comprendió la verdad que Clara le había ocultado: Valentina era su propia hija. El tiempo corría, y debía trazar un plan perfecto para salvar a su familia.

El tiempo corría, y debía trazar un plan perfecto para salvar a su familia.