Secretos de familia · Ficción breve

El secreto oculto tras el jersey que desató la furia en mi instituto

El secreto oculto tras el jersey que desató la furia en mi instituto — Parte 1
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El cielo de Madrid estaba cubierto por un manto gris y plomizo que amenazaba tormenta, un reflejo exacto de la tensión que se respiraba en el patio del instituto. Aitana caminaba despacio, acomodándose los dos moños altos en su cabello rubio, sintiendo el calor reconfortante del jersey de lana trenzada blanca que su padre le había enviado hacía apenas unas semanas. Era una prenda hermosa, pero cargada de misterio. Sin embargo, su tranquilidad se desvaneció en un segundo.

Una agresión inesperada

De la nada, un torbellino de furia se abalanzó sobre ella. Jésica, vestida con su habitual chaqueta vaquera corta y con los ojos inyectados en rabia, la agarró con fuerza del cuello del jersey. El tirón fue tan violento que Aitana casi pierde el equilibrio. A su alrededor, el murmullo de los alumnos que disfrutaban del recreo cesó al instante. Decenas de ojos se clavaron en la escena, esperando el desenlace del conflicto.

El secreto oculto tras el jersey que desató la furia en mi instituto
¡Quítate eso, bicho raro! ¡Quítatelo ahora mismo!

El grito de Jésica resonó en las paredes de ladrillo del patio. Su voz temblaba de indignación, como si la sola presencia de Aitana con esa prenda fuera un insulto directo hacia ella. Aitana, con el corazón latiéndole a mil por hora en el pecho, se giró lentamente. La humillación inicial se transformó rápidamente en una chispa de rebeldía. Miró a Jésica por encima del hombro, con una mirada desafiante que congeló a los espectadores.

—¿De qué vas, Jésica? ¡Suéltame ahora mismo o te juro que te arrepentirás! —respondió Aitana, intentando mantener la compostura mientras sentía el ahogo del tejido contra su garganta.

—¡No me da la gana! Ese jersey no es tuyo. ¡Sé perfectamente de dónde viene y no tienes ningún derecho a llevarlo puesto! —bramó Jésica, con lágrimas de pura frustración comenzando a asomar en sus ojos, revelando que detrás de su violencia se escondía un dolor mucho más profundo.

—bramó Jésica, con lágrimas de pura frustración comenzando a asomar en sus ojos, revelando que detrás de su violencia se escondía un dolo…