El secreto oculto tras los muros de la mansión de mi padre
Anteriormente: Cuando el antiguo amor de Inés interrumpe su fiesta de compromiso cubierto de golpes, un oscuro secreto familiar sale a la luz, obligándola a elegir entre la lealtad a su padre y la verdad.
El despacho privado de Ricardo, decorado con maderas nobles y estanterías repletas de libros antiguos, se convirtió en el escenario de una confrontación desesperada. Tras cerrar la puerta con doble llave, aislando el escándalo del salón de baile, Ricardo se volvió hacia Tobías con una furia contenida que amenazaba con estallar en cualquier momento. Inés, con el corazón latiéndole con fuerza en el pecho, se soltó finalmente del agarre de su padre y dio un paso hacia el joven herido.
Secretos bajo llave
—¿Cómo te atreves a presentarte en mi casa después de lo que acordamos? —siseó Ricardo, con la mandíbula apretada—. Te di suficiente dinero para que te marcharas lejos de mi hija y de esta ciudad.

Tobías soltó una risa amarga, limpiándose un hilo de sangre que corría por su labio partido. Miró a Inés con una mezcla de dolor y ternura infinitos.
—Inés, nunca quise dejarte —confesó Tobías con voz entrecortada—. Tu padre me amenazó con destruir a mi familia. Él provocó el incendio en la fábrica de mi padre para cobrar el seguro y salvaguardar sus propias inversiones, y luego nos culpó de todo. Me obligó a desaparecer bajo la promesa de que, si no lo hacía, mi madre y mi hermano pagarían las consecuencias.
Las palabras cayeron como losas de plomo sobre la mente de Inés. Miró a su padre buscando una negación, pero el rostro de Ricardo ya no mostraba indignación, sino una desesperación salvaje. Sin mediar palabra, Ricardo caminó rápidamente hacia su escritorio, abrió el cajón principal y extrajo un revólver negro de aspecto letal.
—No voy a permitir que un muerto de hambre destruya el imperio que he tardado décadas en construir —declaró Ricardo, apuntando directamente a la cabeza de Tobías con mano firme.
Los guardias de seguridad dieron un paso atrás, asintiendo silenciosamente ante las órdenes implícitas de su jefe. Inés, horrorizada al ver que su propio padre estaba dispuesto a cometer un asesinato para proteger su reputación, tomó una decisión drástica. Se interpuso decididamente entre el cañón del arma y el cuerpo de Tobías.
Dispara si quieres, papá —desafió Inés, con lágrimas de indignación corriendo por sus mejillas—, pero tendrás que acabar conmigo primero.
”Se interpuso decididamente entre el cañón del arma y el cuerpo de Tobías.Dispara si quieres, papá —desafió Inés, con lágrimas de indignac…