Traición · Historia

El secreto oculto tras los muros de la prisión que cambió mi destino para siempre

El secreto oculto tras los muros de la prisión que cambió mi destino para siempre — Parte 2
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Anteriormente: Tras ser traicionada por su pareja y enviada a prisión por un crimen que no cometió, Sara descubre que su mayor enemiga dentro del penal es su única esperanza de salvación.

Tras pasar veinticuatro horas en la celda de castigo, dolorida y con el cuerpo cubierto de hematomas, Sara fue devuelta al módulo común. El dolor físico no era nada comparado con la confusión que albergaba en su mente. ¿Por qué una guardia intervendría con tanta saña por una simple disputa verbal? La respuesta llegó de la manera más inesperada. Al regresar a su litera, Sara examinó el peine que la guardia le había devuelto de mala gana. Al tacto, el plástico se sentía diferente. Con cuidado, presionó la base del mango y descubrió un compartimento hueco que contenía una pequeña nota escrita a mano.

La advertencia entre los dientes del peine

«La guardia Celia trabaja para el hombre que te tendió la trampa fuera. Tienen órdenes de silenciarte antes del juicio de apelación. Esta noche irán a por ti. Confía en mí. — Begoña.»

El corazón de Sara se aceleró con violencia. La agresión en el patio no había sido un ataque de Begoña, sino una elaborada puesta en escena para hacerle llegar el mensaje sin levantar las sospechas de las cámaras ni de la corrupta oficial. Horas más tarde, aprovechando la densa humareda de la lavandería del penal, ambas mujeres lograron encontrarse en un rincón oscuro, ocultas tras las sábanas blancas que colgaban del techo.

El secreto oculto tras los muros de la prisión que cambió mi destino para siempre
—¿Por qué me estás ayudando? —susurró Sara, con la voz temblorosa por la mezcla de miedo y desconfianza—. Podrías meterte en un problema muy grave.
—El hombre que te acusó falsamente de blanqueo de dinero es el mismo que destruyó la vida de mi hermana menor —respondió Begoña, con los ojos empañados por una rabia contenida de años—. Celia es su mano derecha dentro de estos muros. Esta noche van a intentar simular tu suicidio. Debemos adelantarnos a su jugada si queremos salir vivas de aquí.

El plan era extremadamente arriesgado. Necesitaban obtener una prueba irrefutable de la traición de Celia antes de que la oficial pudiera cumplir sus órdenes de ejecución. El tiempo corría en su contra mientras la noche caía sobre la prisión.

El tiempo corría en su contra mientras la noche caía sobre la prisión.