El secreto que mi mejor amiga ocultó antes de empujarnos al vacío
Anteriormente: Una noche de gala en Madrid se convierte en una pesadilla cuando Claudia descubre la traición de su mejor amiga, Sara, desatando una brutal pelea en las alturas.
El abismo de la venganza
Suspendidos sobre el abismo de Madrid, el viento helado golpeaba los rostros de Claudia y Marcos. Debajo de ellos, la caída libre de más de veinte pisos prometía una muerte segura. Sara se asomó al borde de la balaustrada, contemplando su obra con una sonrisa carente de toda humanidad. En su mano derecha sostenía un fragmento de vidrio afilado, lista para cortar cualquier intento de salvación.
—¿Saben por qué hago esto? —preguntó Sara, su voz cortando el viento como una cuchilla—. Vuestra riqueza se construyó sobre la tumba de mi familia. Tu padre, Claudia, destruyó a mi progenitor hace veinte años. Lo arruinó y lo empujó al suicidio. Esto no es solo negocios, es justicia.
Las palabras de Sara cayeron más pesadas que la propia lluvia. Claudia, con los dedos entumecidos por el frío y el dolor, sintió cómo la culpa ajena pesaba sobre sus hombros. Intentó hablar, pero el aire se le escapaba de los pulmones. Mientras tanto, Marcos hacía esfuerzos sobrehumanos por mantenerse sujeto a la tubería resbaladiza, que crujía peligrosamente bajo su peso. La bota de Sara se posó sobre los dedos de Claudia, ejerciendo una presión lenta y dolorosa.

Justo cuando Claudia sentía que sus fuerzas se agotaban y que la caída era inevitable, la puerta de metal de la terraza se abrió de golpe. Alejandro, el padre de Claudia, irrumpió en el lugar escoltado por dos agentes de policía. Su rostro, envejecido por los años y el remordimiento, palideció al ver a su hija colgando del vacío. Sara se giró lentamente, apuntando con el cristal roto hacia el hombre que tanto odiaba, ajena a que el final de su plan maestro estaba a punto de cambiar drásticamente.
”Sara se giró lentamente, apuntando con el cristal roto hacia el hombre que tanto odiaba, ajena a que el final de su plan maestro estaba a…